Toque ancestral

La búsqueda del placer permitió que se inventara un sensual masaje para satisfacer a los mujeres
Cecilia Rosillo
23/06/2015 - 21:36

Una de las quejas más comunes en la sexualidad femenina es que el clítoris a veces no es bien estimulado, por lo que llegar al orgasmo puede ser una complicación.

Esto lo sabían bien los hindúes desde hace cientos de años, así que los inventores del famoso Kamasutra se dieron a la tarea de acabar con el problema e inventaron el masaje del Yoni.

Se trata de una forma de relajación femenina para antes de la unión sexual, que de igual manera estimula al varón que la realiza al ver cómo los sentidos de la mujer se despiertan.

Lo primero que hay que hacer es realizar una sesión de respiración profunda, para que después ella se recueste de espaldas, con la cabeza elevada sobre almohadones, al igual que las caderas, de forma que él pueda ver sus genitales. Sus piernas deben estar completamente separadas y levemente flexionadas.

Luego, él se sienta entre las piernas de ella, en posición de loto. El masaje comienza por las piernas, la ingle, los pechos, el estómago, acercándose de a poco a la zona genital.

Con ayuda de un lubricante se llega al Monte de Venus, alcanzando los labios mayores y se inicia el masaje en esa zona lenta y suavemente, cierto tiempo.

Cómo masajear:

Con el dedo índice y el pulgar se sostiene el labio mayor y se presiona, mientras se desliza a lo largo de ambos labios. 

A continuación, se hace lo mismo con los labios menores.

Se continúa acariciando el clítoris de forma circular, en el sentido de las agujas del reloj y luego en el sentido contrario, después se presiona suavemente, con el índice y el pulgar.

Acto seguido se introduce el dedo medio de la mano derecha en el yoni (vagina) y se explora su interior variando la velocidad, presión y dirección; para ello, se mueve el dedo hacia la palma para alcanzar el punto delta, conocido en Occidente como punto G. Se puede introducir también el dedo anular, mientras que con el pulgar estimula el clítoris. Es importante que se mantenga el contacto de la mirada y la comunicación.

Este masaje puede ir un poco más allá dependiendo de los gustos sexuales de la mujer, si ella acepta, él puede continuar el masaje introduciendo el dedo meñique de la mano derecha en el ano con ayuda de lubricante.

Hay veces que en el transcurso de una sesión, las mujeres llegan a uno o varios orgasmos. 

Cecilia Rosillo

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