Toque sensual y riesgoso

Muy sabido es que los tacones desde siempre han sido parte de los fetiches sexuales. Sin embargo, su relación con la sexualidad va más allá de lo incitante
Cecilia Rosillo
23/01/2015 - 04:30
Muy sabido es que los tacones desde siempre han sido parte de los fetiches sexuales. Sin embargo, su relación con la sexualidad va más allá de lo incitante.
 
 Resulta que los investigadores en el campo sexual han descubierto que el uso de los tacones puede afectar los orgasmos, y es que éstos fueron inventados para no sólo hacer lucir mejor las piernas femeninas, sino también para jugar con el contoneo de la cadera, y es justamente esta zona la que resulta afectada cuando la ponemos sobre centímetros de más.
 
Una de las más recientes investigaciones sobre la relación que guarda el tamaño de los tacones y la cadera, reveló que los tacones muy altos fuerzan el empeine y esto hace que los talones hagan una contracción de la pelvis, muy similar a la que se da cuando una mujer tiene un orgasmo.
 
Hasta ahí parecería que el uso de los tacones es benéfico y hasta podría contribuir a mejorar los orgasmos, pero esto provoca que la musculatura inferior de la pelvis no pueda contraerse más durante el orgasmo, y de esta manera causa que las mujeres no puedan obtener una experiencia “completa”.
 
En pocas palabras, al estar continuamente sometidas a esa contracción pélvica, las mujeres se acostumbran a ella y al momento de vivir la relación erótica y querer experimentar más allá el placer del orgasmo, éste… no llega igual.
 
El hecho tampoco es como para satanizar el uso de este calzado, que desde siempre ha “hecho de las suyas” en las fantasías sexuales, se trata sólo de moderar el uso de éste o de disminuir su altura.
 
Así, mientras más altos los tacones y mientras más frecuente es su uso, más posibilidades de atentar contra los orgasmos existen. Por ello, el tamaño no debería de exceder el alto del empeine, ni llevar a la cadera a contracciones muy elevadas.
 
Las mujeres que gustan de usarlos deben contemplar de vez en cuando bajarse de ellos y usar zapatos de piso en algún momento del día.
Otro punto importante es que mientras más tiempo pasa la mujer parada con ellos, más esfuerzo hace; por ello, estar sentada provoca menos contracciones pélvicas, ya que la zona se puede mantener relajada, impidiendo la afectación del orgasmo.
 
Otra opción de cuando se es fanática de los tacones muy elevados, es hacer los ejercicios de Kegel, esto con el propósito de aprender a relajar la zona pélvica completa y evitar que ésta quede muy contraída aun después de quitarse los zapatos.

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