Controla tu orgasmo

Aprende a contener esa rica sensación de placer con la técnica del Edging y así gozar más tiempo
Cecilia Rosillo
20/04/2016 - 05:00

Si hay un reto sexual que llama la atención es   el control del orgasmo, ya que este reflejo del cuerpo es la cereza del pastel en el juego del amor carnal, y los mitos sobre él se hacen a diestra y siniestra.

Desde que se popularizó en occidente  la idea taoísta del orgasmo sin eyaculación, muchas personas han tratado de hacer mil y una cosas para lograrlo, sin necesariamente tener que cambiar su concepción religiosa o su tipo de vida, de ahí que naciera el  Edging,  que es la técnica sexual que deja a las personas en el punto donde comienza el orgasmo, pero sin entrar propiamente, ni mucho menos terminarlo.

Cuando se habla de Edging, se habla del control del orgasmo a solas o en pareja y al hecho de que la estimulación sea más o menos análoga a la excitación; por ejemplo, si nuestra pareja se encuentra en el umbral del orgasmo, gracias a una masturbación rápida e intensa, frenaríamos y reduciríamos la intensidad. 

El Edging puede ser muy sencillo de manejar cuando es masturbación propia, pero también se disfruta en pareja, sólo que en este caso es un poco más difícil y, por ende, más placentero.

El encanto de esta práctica es que se pueden aumentar las sensaciones y expandir el orgasmo. El Edging  permite controlar de mejor manera el placer y disfrutar del viaje, no del destino. De hecho, una vez que se ha logrado el orgasmo, y después de mucha frustración, se nota que las sensaciones son más fuertes, más duraderas y muchísimo más intensas.

La base de esta técnica está en  respirar, cual ejercicio de relajación, hay que exhalar, inhalar, exhalar, inhalar y repetir constantemente. Repite, repite y repite. Se recomienda que primero se experimente a solas para saber qué tanto se puede contener sin terminar. Ya con este conocimiento, hay que tomar intervalos: cuando se está a punto de llegar, hacer algo diferente. Intervalos de un ritmo lento, con uno rápido, con uno fuerte, con una estimulación diferente. Agrégale variedad a la experiencia para que cueste menos trabajo.

Para algunos, esto es un poco cruel, pero el orgasmo vale la pena. Por esto mismo es que el  Edging   amerita muchísima práctica. Por ejemplo, para los varones, la técnica más utilizada para controlar la eyaculación es la del “apretón”, que consiste en apretar la uretra en la base del pene, justo sobre el escroto, cuando llega el deseo de eyacular. Al hacerlo es conveniente frenar cualquier tipo de estimulación, hasta que ese deseo desaparezca, y reanudarla con suavidad para no regresar al punto de no retorno rápidamente, al tiempo que no se pierde la erección.

De hecho, el coito permite que el apretón se pueda practicar de una forma progresiva. Por ejemplo, las primeras veces se aprieta la base del pene retirándolo antes de llegar al punto de no retorno. Mientras se recupera el aliento (sin eyacular), se recomienda estimular a la pareja e introducir el miembro, sin embestir al principio, para calcular las nuevas sensaciones.

Esto se repite tantas veces como se desee, aunque cuantas más sean, más conocimiento aprenderás sobre tu respuesta sexual.

Una vez que se domina la técnica y para avanzar en el control del orgasmo durante el coito, se puede aplicar el apretón sin necesidad de retirar el pene. Hay hombres que cuando adquieren experiencia presionan su meato urinario con la yema del dedo, aunque hay quienes lo describen como algo desagradable que les hace perder  erección.

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