Del castigo al placer

Unas buenas nalgadas pueden formar parte de la relación sexual y convertirse en toda una experiencia íntima
Cecilia Rosillo
18/06/2015 - 03:00
Hay a quien le gusta esta idea del llamado ‘spanking’; ni más ni menos que nalguear a la pareja durante el sexo. 
 
Esta actividad, que en definitiva es un castigo serio para los niños, en algunas parejas es una expresión erótica. 
 
Como la mayoría de las actividades en la cama, ésta es una de las que nadie dice que hace para no ser criticado, pero pertenece al grupo de fantasías más mencionadas, más por hombres. 
Sadomasoquistas. Es una de las prácticas consideradas dentro del sadomasoquismo y, de hecho, hay una propensión a combinarla con amarres eróticos, ya que la fantasía es explotar la vulnerabilidad y el dominio. 
 
Dejando a un lado lo erótico que resulta lo prohibido, para algunas personas hay una razón física por la cual consideran las nalgadas suaves como placenteras; y es que no sólo se trata de un ligero dolor, sino una sensación agradable de ardor, calor y vibraciones que se mandan por toda la zona. 
 
Los expertos dicen que muchas mujeres acumulan mucha tensión cuando —por trabajo, por ejemplo— están mucho tiempo sentadas y esos ligeros golpes funcionan como una forma de masaje, estimulando la circulación y ayudando a relajar la zona.
 
Hay que tomar en cuenta que ninguna persona responde igual al mismo estímulo, algunos pueden sentir un dolor desagradable, pero hay  quienes con esto tienen orgasmos, incluso más potentes, sin llegar a la relación sexual. Pero no se trata de golpear a lo loco las nalgas, no hacerlo correctamente puede causar daños temporal o, incluso, permanente en la parte física y en la psicológica. 
Para principiantes:
 
1.- Estar de acuerdo. Esta debe ser una práctica consensuada. 
 
2.- Comenzar con algo ligero tipo masaje e ir subiendo el tono. Unas palmaditas. El truco está en “calentar la zona”.
 
3.-  Al subir la intensidad, usar la parte central de la nalga, donde está el músculo, ahí se pueden dar más impactos. No se recomienda hacerlo en la espalda baja, ya que hay muchas terminaciones nerviosas y se podría causar un daño.
 
4.- Si aguanta, se puede hacer con instrumentos, ya que no es lo mismo hacerlo con la mano que con una vara o un peine.
 
5.- Usar una palabra de seguridad que no se relaciona con el sexo, pero que ambos la usan para detener la acción.

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