¿Estás triste y no quieres sexo?

Sexo 16/02/2017 05:00 Cecilia Rosillo Actualizada 05:05
 

Cuando el ser humano se deprime  se presentan   una serie de síntomas, entre los que sobresale la tristeza profunda, el humor depresivo, las ideas de ruina y   ausencia de futuro; el llanto fácil y constante y la incapacidad para disfrutar  actividades que antes resultaban placenteras, como el sexo. 

En la depresión es muy común  la desaparición de cualquier tipo de deseo sexual, así como de la capacidad para disfrutar de las fantasías sexuales.

En un tercio de los pacientes deprimidos, se producen trastornos sexuales graves como  disfunción eréctil en el hombre, y ausencia de orgasmos (anorgasmia) y coito doloroso (dispareunia) en la mujer; lo más grave es que cuando ni el sexo es placentero es más frecuente el intento de suicidio, que llegan a consumar  entre el 10 y el 15% de los pacientes. 

El inicio de las relaciones de pareja suele estar marcada por una elevada atracción física, donde las relaciones sexuales son más apasionadas. Cuando alguno de los miembros de la pareja sufre una depresión clínica, la química sexual se ve resentida y los problemas sexuales empeoran proporcionalmente a la severidad de la depresión. 

El cerebro humano es el que activa el deseo y favorece que las relaciones sexuales sean satisfactorias o no, pues los neurotransmisores se sincronizan para canalizar los impulsos sexuales, pero en una persona deprimida, sus neurotransmisores están desajustados y hay disminución del deseo sexual. 

La disfunción eréctil la tiene entre el 18 y el 35% de los pacientes depresivos, pero el porcentaje aumenta hasta el  90% en depresiones muy graves, que no es sólo por la enfermedad, sino por la baja del deseo sexual y  los efectos secundarios de los medicamentos. 

Gran parte de los pacientes que toman antidepresivos sufren problemas sexuales, lo que hace que abandonen el fármaco antidepresivo, y aumente el riego de autoagredirse, pues hay una  alta incidencia de suicidios entre los pacientes depresivos que no son tratados de forma correcta. 

Por ello, en los pacientes con depresión que sufren problemas sexuales, lo prioritario es tratar la depresión,  pero los resultados terapéuticos mejoran si se realiza un tratamiento integral,  también para el trastorno sexual, pues enfermedades mentales como la ansiedad y las fobias relacionadas con temas sexuales también hay un alto índice de disfunciones sexuales.

Según el Instituto Amaltea, centro especializado en sexología de España, la depresión es  la plaga del siglo XXI, pues se cree que  20% de la población mundial sufrirá en algún momento de su vida una depresión, que  crece con el desaforado ritmo de vida y las crecientes presiones laborales y económicas. 

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