Goza de un orgasmo profundo

El clímax más placentero es el que se alcanza al estimular el cérvix; con la del “perrito” lo logras
Cecilia Rosillo
14/04/2016 - 05:00

Si un cuerpo   tiene posibilidades orgásmicas es el de la mujer. Se sabe que el orgasmo femenino puede conseguirse con   sólo  estimular el  clítoris o bien por medio de la penetración vaginal, pero dentro de ese   órgano también conocido como canal de parto, hay más de una zona que puede hacer llegar a la mujer a las estrellas. 

Una de estas zonas, donde se ha detectado que se producen orgasmos muy profundos es el cérvix, también conocido como cuello uterino, el cual  está  justo al final del cuello del útero, zona en la que se unen la vagina y el útero, en lo más profundo de la vagina. De ahí que cuando su estimulación deriva en que la mujer alcance el clímax, se hable también de que ha disfrutado de un orgasmo profundo. 

Esta es una área bastante sensible y por su ubicación requiere de una penetración profunda, lo que se traduce en que algunas mujeres puedan sentir cierto dolor o malestar al ejercer demasiada presión para alcanzar la zona con el pene.  

Además,   de acuerdo con  la fase del ciclo menstrual en que se encuentra la mujer, el cérvix  se dezplaza  o mueve, por lo que no está siempre en el mismo lugar, por ejemplo, es más fácil alcanzarlo cuando se está en los días fértiles, pues se ubica más al frente, mientras que durante la menstruación se encuentra en la zona más profunda. 

Muy poco se ha oído hablar de él y es el menos  popular de todos, a pesar de que algunos aseguran que es el más placentero y trascendental de los que ya conocemos. 

El orgasmo cervical se alcanzará estimulando, acariciando y  dando masaje al cérvix, lo que también se puede hacer con los dedos si la mujer levanta la cadera un poco para hacer más corta la vagina.

Como la nariz. El cérvix al tacto se siente como si se tocara la punta de la nariz, es una protuberancia que no está tan escondida como el punto G, pero cuando se usa sólo el pene, una de las claves para descubrir este punto, es la conciencia y el conocimiento del cuerpo, en este caso del cuello uterino, para poder indicarle al hombre  cómo llegar a él. Por eso  se requiere de una penetración profunda, previo a un precalentamiento en la zona.  Y saber escoger las  posiciones sexuales que son fundamentales para llegar a ese momento. 

Según algunos especialistas, la postura indicada para experimentar este tipo de orgasmo, es la conocida como el “perrito”. El hombre debe penetrar a la mujer por detrás, debe frotar su pene de arriba hacia abajo y en reiteradas ocasiones, mientras ella permanece apoyada en las rodillas. Así,  la penetración es más intensa y sobre todo profunda, lo que permite llegar con mayor facilidad al cérvix. 

Hay quienes comparan al orgasmo cervical   con el   estimulado a través de la próstata en el hombre, que para algunos provoca una sensación de placer más  intensa que el que sienten con la estimulación del pene. 

Una investigación de la sociedad internacional de medicina sexual revela que el orgasmo producido por la estimulación del cuello uterino y la vagina, es diferente fisiológicamente del clímax inducido por el clítoris, pues este último se conduce a través del nervio pudendo, hacia la médula espinal para transmitirla al cerebro.

 Mientras que la información sensorial de la vagina y del cuello uterino, se transmite no sólo desde el nervio pudendo, sino  desde el nervio vago, hipogástrico y pélvico. 

 

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