Elige a quién le coges cariño

Hay cosas que nunca se deben pasar por alto cuando se elige una pareja sexual
Cecilia Rosillo
12/11/2015 - 04:30
Desde las corrientes biológicas hasta los últimos estudios coinciden en que la sexualidad de la especie humana ha tenido un factor común: ser selectivos. Lo malo es que esa selección puede no ser la correcta.
 
Elegir es seleccionar y cuando se trata de las relaciones amorosas y sexuales hay que tener cuidado. No se trata de sólo escoger entre lo que tenemos cerca o entre quienes ‘nos mueven la hormona’, se trata de saber acoplar nuestras necesidades emocionales, físicas y expectativas de vida o las de otra persona.
 
Desde que el hombre apareció en la faz de la Tierra, la selección sexual se ha hecho presente, a ella debemos que no nos hayamos extinguido y ésta se ha ido modificando de acuerdo con los contextos que el ser humano ha enfrentado.
 
Hoy, lo que debemos tomar en cuenta para seleccionar pareja es:
 
1. Afinidad. Mucho se cree que los opuestos se atraen, pero la verdad es otra. Hay estudios que comprueban que las personalidades que no tienen nada en común tienen relaciones más cortas y frustrantes, ya que la mayoría de las veces se relacionan con la esperanza de que el otro cambie por amor.
 
2. Salud. No se trata de que sólo la gente sana tenga posibilidad de tener amor de pareja, sino de que cuidemos nuestra salud física y en el terreno sexual, la del otro. No se vale esconder enfermedades contagiosas.
 
También tiene que ver estar dispuestos a ser solidarios en la enfermedad del otro, si se presenta.
 
3. Trato. La forma en que nos traten y cómo se comporta una persona frente a superiores y personas de rango inferior, nos dice mucho de cómo es. No prestar atención a ello o dejar pasar por alto detalles de este aspecto, termina por darnos malos ratos y crear expectativas falsas.
 
4. Planes de vida. Aunque no todas las relaciones son para establecer una relación formal o permanente, el no saber cómo estamos siendo considerados puede ser un enorme problema. Ser una persona sin importancia para quien te atrae, nunca es buena idea.
 
Conocer si nos quieren de juguete, pasatiempo, ‘paño de lágrimas’, ‘clavo que saca a otro’ o la persona favorita establece las bases de la relación.
 
5. Respeto y capacidad de comunicación. Ambas son el pilar de las relaciones humanas sanas, donde falta alguna todo se derrumba. Hay que pensar en ello, aun en las relaciones esporádicas, pues si uno es discreto y al otro le importa poco divulgar la privacidad de cuanta pareja sexual tiene, la cosa no tiene buen futuro.
 
Y es que a pesar de querer dejar todo a la química del momento, al mero rasgo de atracción física, debemos considerar que al principio,  la reproducción era el objetivo para no desaparecer del planeta, lo que hacía del sexo un mero proceso de apareamiento del macho más fuerte y la hembra con pinta más sana.
 
Así se elegía pareja en un principio y esto duró tanto tiempo que muchas personas piensan, aún hoy, que la sexualidad humana sólo tiene el objetivo de reproducir la especie. No es así. Conforme la civilización y la cultura avanzan, el ser humano ha cambiado el motivo y el objetivo de tener sexo y, con ello, de seleccionar con quién y en qué momento llevarlo a cabo.
 
Hoy, es más que necesario ser selectivos con las parejas que elegimos, no sólo para pasar el resto de la vida, sino en todas, aun las ocasionales pues de ello depende muchas cosas vitales, más allá de que el ser humano se extinga.
 
Se trata de ver por la salud sexual, emocional y física de las personas y la manera en que estas relaciones hacen evolucionar las sociedades y la cultura y las maneras de vincularnos.
 
Las relaciones sexuales nos marcan, para bien o para mal. Y hasta la persona en quien más confiamos o la que más amamos puede, en una circunstancia desfavorable, hacernos daño, con o sin intención.
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