Las reglas del sexo

Hay reglas en los juegos de placer para evitar que alguien resulte lastimado y todos disfruten
Cecilia Rosillo
09/09/2015 - 04:30

Mucho se dice que el límite en el sexo es uno mismo y esto es cierto a medias, pues hay reglas. Como en todos los juegos, para que todos disfruten y ganen, los juegos sexuales deben tener reglas y límites. Lo mejor de estas reglas  es que mientras los dos involucrados las respeten, ambos ganan y nadie pierde.

Es falso que en el sexo todo se vale y ésta es la primera regla:

1.- No hagas nada contra ti mismo. Lo que se vale es que la pasemos bien, que disfrutemos y aprendamos, no que se nos agreda, se nos obligue o se nos utilice. Si algo no nos gusta, no estamos obligados a hacerlo, ahí es donde es cierto que el límite es uno mismo. 

Siempre hay que tener claro que nuestra seguridad física, emocional y sicológica depende de uno mismo y no lo podemos dejar en manos del otro.

También es mito que las sorpresas son buenas en la cama, porque el buen sexo empieza antes de llegar a ello y esta es otra regla:

2.- Todo debe de ser consensuado. Los involucrados deben saber de qué se trata el juego y estar de acuerdo en jugarlo. Si queremos innovar o hacer algo nuevo a manera de sorpresa, lo mejor es que en cualquier otro momento le preguntemos a la pareja qué opina de: que te amarren a la cama, de vendarte los ojos, de jugar juegos de poder, de fingir una escena de abuso, de… lo que se nos ocurra. 

Sobretodo esta regla aplica en los juegos que tienen cierto grado de sadomasoquismo, pues la reacción de cada uno al dolor y al placer puede ser diferente.

También aplica para situaciones como la forma de ser, hay quienes no nacieron para aceptar algunas cosas y hay que respetar eso siempre.

Es totalmente falso eso de que hay que entrarle a todo para ser mejores amantes. Y esta es la regla:

3.- Se vale decir que NO. El respeto a uno mismo es lo que rige esta regla de oro, podemos decir que no a cualquier altura del juego sexual, incluso si ya se está por tener orgasmo o al empezar o al acabar. Hay que parar en cuanto alguno de los dos ya no la pasa bien, no hay más.

Jamás en una relación sexual nos debemos sentir obligados a nada. También se vale experimentar y no volverlo a repetir.

Y el daño a las personas no se vale en las relaciones sexuales sanas, esta es otra regla:

4.- No se vale dañar a terceras personas. Alguien que ni la debe ni la teme no debe salir lastimado por nuestras relaciones eróticas en ningún sentido.

Y la quinta de oro:

5.- Tener una palabra clave. Más en los juegos de poder o donde se fingen relaciones extremas es muy importante tener una palabra que ambos identifiquen como un “para de inmediato”.  Saber que esta palabra detiene el juego, nos ayuda a sentirnos a salvo y seguros y a divertirnos hasta donde podamos. 

 

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