¿Quieres sexo sin pudor?

Tener relaciones en lugares públicos, o con desconocidos, en grupo o frente a otros, es una tendencia y se llama dogging
Cecilia Rosillo
09/06/2016 - 05:00

Si a una persona le gusta tener relaciones sexuales en lugares públicos de manera anónima y sin ataduras, entonces le gusta el dogging. 

El cancaneo, como se le conoce en algunos países de habla hispana, suele realizarse en parques, playas, bosques o sitios descampados cerca de las zonas urbanas, así como en baños públicos y miradores de autopistas.

Esta práctica sexual ha surgido con fuerza en los últimos años y se basa en citarse con desconocidos en lugares públicos, ya sea en calidad de exhibicionistas, voyeuristas (es decir, sólo los que miran), o para tener sexo grupal.

El dogging abarca muchas variantes y es practicado por heterosexuales.

Se puede dar  desde tener sexo en pareja, mientras un grupo de mirones se masturba cerca hasta hacerlo en grupo, o bien hacer un intercambio de parejas.

El perfil del dogger. Así es como se denomina a las personas que practican el dogging. Suelen ser parejas heterosexuales que buscan nuevas sensaciones encontrando aquí un morbo que en sus relaciones sexuales tradicionales no tienen; el sexo sin complicaciones o compromisos y satisfacer la curiosidad. La edad de los doggers está mayoritariamente entre los 30 y los 50 años.

Además, no sólo buscan lugares públicos, también pueden hacerlo dentro de vehículos.

Mientras que quienes sólo quieren mirar (voyers) suelen ser hombres casados de mediana edad. El dogging tiene unas posibilidades infinitas y las hay para todos los gustos, y para  ello tienen reglas.

Existe una serie de normas y señales que hacen las cosas más fáciles... y evitan contratiempos. Por ejemplo, dejar el coche con luces interiores o exteriores encendidas, quiere decir que se trata de una pareja de doggers que quiere que les miren mientras practican sexo.

Si dejan el coche con ventanas abiertas se invita al ‘espectador’ a tocar a través de las ventanas; pero si el coche tiene las puertas abiertas, significa que cualquiera (si lo aceptan, claro) puede unirse y participar.

En cuanto a las reglas no negociables está el ser adulto con acuerdo voluntario entre las partes; mantener el anonimato; tener respeto entre las personas que participan; estar alejados de lugares concurridos; no entrometerse si no es invitado a participar; guardar agendas o celulares para no ser ubicados o ser víctimas de chantaje. Tampoco conviene llevar objetos de valor; no seguir la relación en un domicilio y usar preservativos.

Actualmente, esta práctica sexual está más de moda de lo que parece y las personas que lo llevan a cabo suelen organizarse a través de las redes sociales o en foros online que tienen este objetivo y coordinan el contacto a través de mensajes de texto, whatsapp, correos electrónicos, etc. y es que la tecnología hace que citarse con una pareja liberal o un grupo de doggers sea rápido y sencillo; la mayoría de usuarios registrados, exceptuando aproximadamente un 5%, son hombres heterosexuales que organizan encuentros con sus mujeres y otros hombres y/o mujeres.

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