Locura de amor

Desde hace varias décadas, se descubrió un trastorno que provoca que una persona se enamore perdidamente de otra, aunque no le correspondan
Cecilia Rosillo
09/04/2014 - 03:00
Sí, sí se puede enloquecer de amor literalmente y sentir una alegría extrema cuando se está al lado del ser amado, padecer una infinita tristeza cuando se separan, pensar en él  o ella todo el santo día sin poder evitarlo y presentar esos reflejos involuntarios que se originan en el interior de la persona y que son gestos dignos de la locura.
 
Se llama limerencia y se trata de un trastorno mental a causa del amor. Fue descubierta y estudiada como tal en los años 70 por la doctora Dorothy Tennoy, quien durante más de una década se dedicó a analizar casos de pacientes enamorados en su estado físico, anímico y mental, abarcando también el aspecto bioquímico para explicarlo en su libro Love and Limerence: The Experience of Being in Love.
 
La limerencia es un estado involuntario interpersonal que implica  un deseo agudo de reciprocidad emocional; pensamientos, sentimientos y comportamientos obsesivo-compulsivos y dependencia emocional de otra persona.
 
Cuando se está locamente enamorado se emite una señal del hipotálamo hacia la pituitaria para que libere norepinefrina, dopamina, feniletilamina, estrógeno y testosterona; con este cóctel de amor,  la persona se altera y se normaliza cuando aparecen las hormonas del apego: vasopresina y oxitocina, entre los seis y 24 meses.
 
En el cerebro funciona igual que una droga, lo que en algunas personas puede conducirlas a conductas extremas en la búsqueda del objeto amado. Esta condición puede desarrollarse desde las etapas más tempranas del romance o bien, ser de tipo platónico, ya que no necesariamente se trata de un fenómeno que ocurre dentro de un contexto amoroso correspondido.
 
La limerencia tiene características que se diferencian del enamoramiento normal, como es que se genera de manera involuntaria, los pensamientos son incontrolables e invasivos sobre la persona amada, se idealizan las características de la otra persona ya sean negativa o positivamente, hay una extrema timidez y confusión delante del amado acompañado de sudoración, palpitaciones, enrojecimiento facial y temblores. 
 
Se da mucho miedo al rechazo y desesperación, al grado de albergar pensamientos suicidas en caso de que suceda y un aumento en la euforia cuando la otra persona se muestra interesada. Se fantasea con encuentros con la persona amada y se le recuerda en todo momento, al punto de llegar a armar la agenda de modo que se den encuentros forzosos con esa persona.
 
Cuando se vive cerca de una persona con este trastorno, ya sea en una relación amorosa acordada o bien, un amor platónico, es común observar rasgos de ansiedad  cuando habla del otro cuando hace planes para ver  a la persona o en la forma de expresarse sobre la relación o posible relación.
 
Aunque los síntomas son muy cercanos a los del enamoramiento común, y es difícil diferenciarlos de principio, la limerencia es un desorden obsesivo-compulsivo de tipo emocional que puede generar daño hacia la propia persona o el ser amado; por ello, cualquier exceso en la forma de comportamiento es una alerta a tomar en cuenta.
 
En el enamoramiento, en una relación sana, cuando el amor es correspondido, el proceso natural es que se construya la relación en torno al respeto, la intimidad física y el compromiso. Y, pasado el enamoramiento, que se afiance el vínculo amoroso. Con la limerencia esto no se da, siempre hay intromisión excesiva y rasgos de control hacia la otra persona.
 
Este desorden se trata de manera clínica en varios niveles de acuerdo con su magnitud, ya sea en terapia sicológica o bien, hasta con tratamiento farmacológico en casos agudos. 

 

TU REACCIÓN
¿QUÉ TE HA PROVOCADO ESTA NOTICIA?
0
QUE CHIDO
0
QUE PICANTE
0
QUE HORROR
0
ME IMPACTA

CONVERSACIONES EN FACEBOOK