Fortalece aquellito

Usa las bolas chinas para darle más fuerza a las paredes vaginales
Cecilia Rosillo
08/06/2016 - 05:00

Las bolas chinas, originalmente llamadas bolas de geisha o Ben Wa, porque se inventaron en Japón, funcionan con un mecanismo formado por dos bolas, unidas por un cordón, en cuyo interior se encuentra otra bolita más pequeña que choca contra las paredes de la bola que la contiene cuando, al llevarlas colocadas, la mujer   está en movimiento, esa vibración contra las paredes de la vagina provoca una contracción involuntaria y continua de los músculos que la rodean, aumentando la circulación sanguínea, la lubricación y el tono muscular.  Por eso, el movimiento es necesario para que esa bolita se mueva y choque contra las paredes, de nada  sirve ponerlas y sentarse o dormir con ellas. 

Los resultados de su uso se pueden ver pronto  si se llevan de 15 a 30 minutos diarios, los beneficios se pueden ver al mes. Hay mujeres que notan cómo vibra la bolita dentro de la esfera que la contiene cuando se mueven llevándolas puestas, mientras otras, ya sea porque tienen muy débiles los músculos o las bolas están en el tercio superior de la vagina que carece de sensibilidad, no las notan o las perciben muy poco.

Para usarlas hay que sacarlas de su empaque y lavarlas. Hay que tener en cuenta que se van a usar en la vagina, por lo que es fundamental mantener una estricta higiene antes y después de cada uso.  Normalmente, basta con un poco de agua tibia y jabón neutro antes y después de su uso. También se pueden usar sprays bactericidas especiales (se consiguen en sex shops) que no sólo elimina la suciedad, sino también las bacterias. 

Lo que se debe evitar es usar sustancias como alcohol, acetona o gasolina para limpiarlas,  ya que podrían alterar su composición. Los fabricantes recomiendan que se conserven en una bolsita de tela que las mantenga alejadas del polvo. Para empezar, se puede utilizar una bola más grande de poco peso y seguir con otra bola igual de tamaño, pero más peso, luego dos bolas, otras más pequeñas y más pesadas, y así sucesivamente, hasta agotar las posibilidades que te ofrezca el paquete que tengas. 

Estas deben quedar insertadas en el sitio donde se pondría un tampón, procurando que el cordón sobresalga de la vagina para facilitar su extracción. 

Es recomendable usar lubricante a base de agua, nunca de silicón, para hacer más cómoda su inserción, o bien poner gel hidratante para uso íntimo que no es un hidratante que evita que queden demasiado resbaladizas y no se queden en su sitio. 

Una vez colocadas, la mujer debe ponerse de pie y comenzar a andar y moverse. La gravedad y los músculos harán todo el trabajo. Se suele empezar a usar por 10 a 15 minutos diarios, si se puede lograr mantenerlas en su sitio, para ir aumentando progresivamente hasta llegar a dos o tres horas diarias. Más no es necesario y además podría no ser tan benéfico, ya que el exceso de tono, hipertonía, no es bueno. 

Si no se es capaz de mantenerlas en su sitio, hay que volver a colocarlas las veces que sea necesario o incluso usarlas recostada  e intentar contraer los músculos del suelo pélvico para evitar que salgan, mientras se jala del cordón de extracción como una manera de empezar a ejercitar el suelo pélvico.

Las bolas chinas no se deben usar durante el embarazo ni con infección vaginal y/o del tracto urinario; si hay dolor al llevarlas puestas, durante la menstruación, junto con tampones absorbentes; en las relaciones sexuales durante la penetración; y luego de una cirugía pélvica. 

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