Se dan sus tallones

Una forma de conseguir placer es el Tribadismo, que consiste en frotar sus clítoris
Cecilia Rosillo
02/03/2016 - 05:00

En el sexo saber de términos va más allá de decir palabras domingueras para apantallar a la pareja y hacernos pasar por amantes expertos. Se trata de saber sobre aquellas prácticas a las que podemos ser invitados para decidir si le entramos o no.

Una de ellas es el llamado tribadismo, que es una de las formas de gratificación sexual que se basan en la estimulación sexual mediante el frotamiento de zonas erógenas; es una actividad sexual sin penetración que puede ser practicada con ropa o sin ella; por ello, muchas personas creen que puede ser una práctica heterosexual, pero en realidad es una antigua práctica lésbica que el cine erótico o pornográfico no incluía mucho en el pasado como práctica comercial, pero que actualmente se ha puesto de moda.

En realidad, en el tribadismo original, las mujeres presionan y restriegan sus vulvas una contra la otra, estimulándose el clítoris y otras partes erógenas hasta alcanzar el orgasmo. Al igual que el sexo heterosexual, el tribadismo se puede practicar en diferentes posiciones. 

En algunos casos se puede conseguir un contacto directo de labio con labio y clítoris con clítoris. También hay poses de pubis contra rodilla o muslo, y pubis contra pubis. 

Una variación es que una participante   estimule el clítoris contra los glúteos de su pareja, mientras la incita de manera  manual.

Tribadismo significa “ella que roza”, porque se refiere a que en el sexo entre dos mujeres, los cuerpos quedan pechos con pechos, vulva con vulva frotándose mutuamente los clítoris hasta lograr el orgasmo simultáneo.

La posición de tribadismo más común es generalmente llamada la posición de las “tijeras", que consiste  en el enlace cruzado, desde lados opuestos, de las piernas de ambas mujeres.

En Latinoamérica se usan también las palabras “tortilla”, “cachapa” y “arepear” para referirse a este acto sexual, pues algunas veces el sonido que se produce, recuerda a los movimientos que se hacen con las manos cuando se aplana la masa para hacer tortillas, cachapas o arepas.

Básicamente la práctica consiste en movimientos de caderas, en donde cada pelvis busca a la otra, los pechos se encuentran, las piernas se enlazan, y surge la caricia o roce. Sin embargo, la mejor expresión de esta práctica se verifica a través del rozamiento preciso de los clítoris y del intercambio de los fluidos vaginales.

Si los cuerpos son anatómicamente afines entre sí, (compatibilidad del ancho de caderas) se alcanza el perfecto rozamiento de clítoris   que consiste  en el enlace cruzado,   punto culminante del tribadismo. Los labios vaginales, al rozarse, provocan una humedad caliente  que hace audibles los sonidos del rozamiento.

Otras partes que pueden rozarse son el clítoris de una con los senos, nalgas, muslos, pies o la cadera de la compañera.

El tribadismo es un ejemplo de sexo entre mujeres, sin penetración y donde no hay roles ‘masculinos’ o ‘femenimos’ ni ‘activos’ o ‘pasivos’.

Se dice que es una huída del falocentrismo y un poético reconocimiento del arribo a casa, por ello, si dos mujeres en la cama se acarician y utilizan consoladores con forma de pene para llegar al orgasmo, no están practicando el tribadismo, porque su esencia consiste en la frotación de los cuerpos y específicamente de sus vulvas.

 

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