Papel histórico

Una escritora interpretó varias actitudes y valores que las mujeres han conservado durante varias épocas
Cecilia Rosillo
01/10/2014 - 04:00
Algunos dicen que está de moda, otros que es una realidad oculta que sale a la luz, lo cierto es que el papel de la mujer en muchas áreas de la vida colectiva, en todo el mundo, toma una posición importante y llega a recuperar espacios de los que fueron destituidas, como los altares.
 
Las diosas fueron llevadas a los altares cuando la humanidad consagraba a ellas la fertilidad, la bonanza, la agricultura y la renovación, esto se perdió durante siglos, pero como dice Silvia Selowsky, periodista chilena autora de El oráculo de las diosas, es necesario que la femineidad regrese a los altares con un feminismo más espiritual, divino.
 
Y no se trata de pelear en contra de la figura masculina, de tomar su postura o de imitarlo; nada de eso, por el contrario, Silvia señala que la intención de lo femenino es simplemente hacer que las mujeres se reconozcan poderosas en su origen, capaces, seguras y bendecidas.
 
Su aportación al escribir y hacer El oráculo de las diosas, es poner frente a las mujeres y hombres una forma de llegar al autodescubrimiento, de saber que hay arquetipos femeninos que desde hace miles de años han acompañado a la cultura de todo el mundo, para ejemplificar las capacidades humanas que a veces no valoramos o que no seguimos en el esquema del ser mujer.
 
Las diosas nos dejan ver las pasiones y la manera en que se puede enfrentar la vida y sus complicaciones teniendo la oportunidad de descubrirnos a nosotros mismos, sin juicios, sin nadie más.
 
Para Silvia, el oráculo es una herramienta para facilitar la manera de llegar a ese autoconocimiento ya que cada diosa tiene cualidades particulares que se hacen presentes en nuestra vida en diferentes épocas y etapas; por ello, se vale de cartas con las imágenes de 28 deidades que a manera de un tarot tradicional, se puede consultar. 
 
Cada carta y su significado aportan un mensaje especial de acuerdo con lo que se quiere saber, y es justo a través de la imagen como es más fácil para la memoria humana traer al momento la enseñanza concreta de la deidad.
 
Pese a que en el mundo hay una enorme gama de deidades femeninas, la autora seleccionó sólo 28 porque son los días que tiene un mes lunar, los mismos que tiene el periodo de fertilidad femenina para volver a comenzar, y en ellas se resumen los arquetipos más importantes de la historia de la humanidad.
 
Tomar lo femenino para verlo desde la divinidad es un contacto con la religión, la cual para Selowsky es la Gran Diosa que reúne a todos en un sólo tronco, “cuando la vemos no como una estructura rígida, sino como una manera de entender la historia del ser humano”.
Cada una de estas diosas tiene una historia, una misión en la vida y una aportación, por eso también tienen un ritual, una manera específica de acercarnos a su sabiduría y enseñanzas. 
 
Así, el acercamiento a las deidades se da a través de símbolos, retomando tradiciones ancestrales y, sobre todo, a través de nuestro propio nombre. A cada nombre corresponde una diosa y cada divinidad está dentro de una clasificación.
 
Silvia las ha dividido en la primigenia, las vírgenes e incorruptas, las vulnerables y emocionales, la alquímica, las de la fortaleza personal, las sanadoras, las de las sombras, las de la compasión y la de la buena suerte. 
 
Entre todas ellas hay diosas griegas, celtas, mexicanas, latinoamericanas, romanas, hindúes, chinas, africanas, polinesias, egipcias, sintoístas y hasta norteamericanas.
 
En estas diosas se juntan ideas, preceptos y tradiciones paganas, precristianas, orientales y occidentales, justo como es la femineidad del mundo: polifacética.
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