Hay de madres a madres... ¿Cómo es la tuya?

Tener un hijo gay puede resultar difícil para algunas mujeres, yo sé de algunas y me tomé la libertad de describir las características más sobresalientes
Raúl Piña
13/05/2016 - 05:00

Voy a luchar  hasta el último día de mi vida, porque mis hijos sean felices. Frase que nunca olvido y que me dijo en la cara una de mis mejores amigas en la vida.

En este mes de las madres, quiero recordar a algunas  que con sus actitudes y/o manera de pensar, han hecho que les guarde un profundo respeto, aunque en algunos casos, no coincida con ellas.

Madre victoriana: Este tipo de madre se quedó en otra época.  Creen que los hijos homosexuales están equivocados y que un día recapacitarán y tendrán hijitos y la gente se dejará de habladurías.  En el fondo, sufren mucho y prefieren evitar temas de sobremesa cuando se le pregunta al hijo jotito cuándo se casa o si tiene novia. Saben que el tema es obvio, pero recogen los platos de postre con una sonrisa apagada y apenada, y preguntan si alguien quiere más café. 

Madre tierra:  Estas mujeres son solidarias con la causa, y van a cuanta marcha en favor de los derechos humanos se aparezca en su agenda. Hacen pancartas y gritan consignas contra el mal gobierno y se pintan en una camiseta "amo a mi hijo gay". Son 'ultras' y llevan a  sus hijos a cerros llenos de energía y temazcales, les recitan el discurso igualitario y se ofenden si la vecina les mira feo al hijo homosexual.    Son amigas de sus hijos y no tienen reparo en regalarles condones.    

Madre niña bien: Temen a los comentarios de sus amigas del club.  Viven del qué dirán. Al tocar el tema de los homosexuales miran su celular y dicen que se tienen que marchar porque la "chacha" se tiene que ir a su pueblo y no hay quién cuide a los niños. Viven muy tristes porque  dependen de la aceptación ajena y sufren en silencio. 

Madre barrio: Son decididas y no permiten que nadie en la colonia les mire feo al hijo marica. Salen en defensa de su crío. Pobre de aquel que hable mal de las preferencias de su chamaco. No se andan con medias tintas y son capaces de quemar el pueblo entero, si alguien —Dios los cuide— se enfrenta con ellas por ofender a su hijo homosexual.

Madre lesbiana: No se callan, luchan, pelean contra quien no acepta a sus hijos en la colonia, en la  escuela y se ponen al tiro cuando alguien ofende a sus críos. Son contestatarias y no se fruncen contra nadie. Son parte del movimiento de las Madre Tierra.

Madre no hay de otra: Aman a sus hijos sin prejuicios, son silenciosas y ese mismo amor las hace más empáticas y sinceras. No cuestionan. Solamente dan y reciben amor. Saben que no hay que preguntar ni aclarar nada.  No esperan reconocimiento ni aceptación. Son amorosas y condescendientes. Viven y se sienten bendecidas por el privilegio de haber dado vida y como tal, la disfrutan. 

Madre sólo hay una:  Por el enorme amor y respeto que les tengo a cada una, les felicito por darnos la vida y por hacernos siempre mejores seres humanos con su bondad y su incuestionable cariño.

¡Feliz Día de las Madres! 

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