Me cuesta conseguir pareja

Aprender a poner límites, dar y recibir de manera equilibrada, hacernos respetar, son algunos consejos
Víctor Jiménez
24/07/2018 - 05:18

“Es necesario besar muchos sapos antes de encontrar al príncipe azul”, dicen por allí. En parte, esta idea explica que hay que conocer a diferentes clases de personas, antes de formar una pareja estable. Algunos se desesperan pues quisieran que les sucediera como a quienes han encontrado a su compañero/a de vida más fácilmente. ¿Por qué a algunos les toma más tiempo conseguir una pareja?

Repetimos para aprender la lección. A veces atraemos (o elegimos) al mismo tipo de persona una y otra vez. Se puede tratar de alguien abusivo, temeroso al compromiso, mentiroso, controlador. ¿De qué manera nos ayuda probar una y otra y otra relación? Si elegimos cierto tipo de persona es porque necesitamos resolver algo interno, sanarlo. Y en el proceso nos enfrentamos a relaciones poco satisfactorias; atraemos a nuestra vida a personas con idénticas actitudes; actuamos igual con todos los prospectos. Hasta que aprendemos la lección. Repetimos la misma situación en un intento por descubrir esa cuestión emocional o psicológica que necesitamos resolver.

TODO ESTO OCURRE A NIVEL inconsciente.  Es algo similar a lo que hacen los niños cuando quieren escuchar el mismo cuento de hadas una y mil veces; o cuando no se cansan de ver la misma película. Repiten la historia porque están tratando de comprender algo, resolver un conflicto interno, fortalecerse, aprender.

Hay quienes resuelven el conflicto en un intento y quienes necesitan mayor número de ensayos.

La lección puede ser: aprender a poner límites, dar y recibir de manera equilibrada, hacernos respetar, dejar de repetir el patrón de papá y mamá, hacer caso a la intuición, entre muchas más. 

Para aprender la lección, hay que acomodar ideas, procesar emociones.

Entonces, cambia la conducta y actitud en relación a uno y los demás. Así, quien de manera desequilibrada da todo en una relación y no sabe recibir, o no pide nunca nada, a través del ensayo y error (y claro, del análisis de sus creencias), aprende a dar y recibir de manera balanceada. Esto facilita sus relaciones, y no sólo las amorosas.

Abusar de  fantasías no ayuda. Pero también ocurre que depositamos nuestras expectativas y fantasías en la otra persona. Por medio de nuestra imaginación, creamos en nuestra mente una persona muy diferente a la que es en realidad. De manera natural todos lo hacemos al inicio de la relación. Pero cuando esta fantasía se mantiene a lo largo del tiempo, no nos permitimos conocer realmente a la otra persona. Por eso es tan importante tomarse el tiempo para descubrir quién es en realidad, no quién hemos imaginado que es. 

Las relaciones que valen la pena toman tiempo. El aprendizaje depende de que nos demos el suficiente tiempo para conocer al otro, antes de salir huyendo o de entregarnos sin medida. Vamos descubriendo esto en la convivencia diaria. Con este conocimiento, evitamos enfrentar una gran decepción: a mayores expectativas, mayor decepción. O como también dicen, “entre más alto volemos, más fuerte puede ser la caída”. La desilusión y las sorpresas desagradables que puede traer la relación, pierden fuerza cuando nos acercamos al otro con curiosidad, con los ojos y los oídos bien abiertos, dispuestos a descubrir su verdadera esencia.

Una vez que hemos aprendido muchas lecciones y que hemos dejado de proyectar nuestras fantasías en la otra persona, entonces atraemos a alguien con quien nos podemos relacionar con apertura, con honestidad y con compromiso.

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