La curiosidad no mató al gato

"No tengo talentos especiales, pero sí soy profundamente curioso Albert Einstein", (Premio Nobel de Física).
Víctor Jiménez
28/04/2015 - 03:00

La sociedad parece estar empeñada en darle mala publicidad a la curiosidad. “No hagas preguntas”, “no hables con desconocidos” y “hay que evitar ciertos temas de conversación” son formas de recordarnos el viejo refrán: “la curiosidad mató al gato”. Admito que en la actitud curiosa hay cierto riesgo, pero siempre y cuando tomemos precauciones básicas, podemos beneficiarnos de esa cualidad natural en los humanos. Después de todo, sin la curiosidad perdemos la oportunidad de conocer gente interesante, desarrollar nuestras habilidades y fortalezas, aprender de las tareas difíciles y superar el miedo a tomar riesgos. 

Es en la niñez cuando recurrimos constantemente a la curiosidad y al asombro de haber encontrado algo nuevo. ¿Lo recuerdas? Conforme crecemos, vamos perdiendo la capacidad para buscar y reconocer lo novedoso. Nos instalamos en la rutina y en la seguridad de lo que nos es familiar. Es esta una situación lamentable, porque una actitud curiosa hacia la vida trae grandes beneficios, afirma el Dr. Todd Kashdan, autor de Curious? Estas son algunas de las ventajas de ser curioso:

• A mayor curiosidad, menor probabilidad de sufrir una enfermedad neurológica como Parkinson o Alzheimer. Se ha comprobado que ser curioso tiene un efecto positivo en el cerebro, pues reduce el riesgo de daño neuronal y ayuda a la memorización. El hipocampo es la estructura del cerebro que contribuye a la formación de nuevos recuerdos. La curiosidad parece provocar mayor actividad en el hipocampo y menor deterioro neuronal.

• En un estudio realizado con adultos de entre 60 y 86 años, se encontró que una actitud curiosa contribuye a que vivamos más años. Esto quizás se debe a que la curiosidad es altamente estimulante, lo que mantiene al cerebro y la mente en constante actividad. Recuerda: lo que no se usa se deteriora. 

• Una investigación realizada con niños de 3 años de edad, a lo largo de 8 años, sugiere que los curiosos desarrollaron más su inteligencia que los que son más reservados y cautelosos, quienes no se interesan tanto por su entorno.

• En adultos, la curiosidad y la inteligencia, en combinación, contribuyen a que los estudiantes, empleados, gerentes, los científicos y los artistas sobresalgan en su campo y estén más satisfechos con su actividad laboral. 

• La curiosidad hace que busquemos pasatiempos y desarrollemos la fascinación por una actividad, cosa o persona. Estos intereses, en muchas ocasiones, son el origen de nuestra pasión, que nos brinda satisfacción y dota de sentido a nuestra vida. 

• Las personas curiosas son capaces de lidiar mejor con sus sentimientos, pues su interés hace que pongan atención a éstos, los conozcan y respondan con mayor facilidad cuando se presentan. 

• Los curiosos tienen una mayor facilidad para mantenerse en el presente, pues lo novedoso ocurre siempre en el aquí y ahora. Esto hace que sean más receptivos, comprometidos, vivos; que hagan descubrimientos constantes que los estimulen y que encuentren mayor placer y significado en sus vidas. 

Nuestro cerebro responde con la producción de hormonas del placer cuando tenemos una mayor disposición a explorar nuestro entorno.  

Apartarse de lo rutinario y lo familiar para explorar nuevas opciones, como ya vimos, tiene sus ventajas. La principal de ellas es su contribución al bienestar y la dicha. Después de todo, parece ser que la curiosidad no sólo no mata, sino que puede hacernos más inteligentes, habilidosos y seguros de nosotros mismos. 

 

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