Cómo lidiar con gente difícil

Todos tenemos problemas, no sabemos por lo que otros están pasando. El dependiente de la tienda que actúa como un cretino podría estar teniendo un mal día o un dolor difícil de controlar. No se trata de justificar conductas inaceptables u ofensivas, esas hay que confrontarlas si creemos que vale la pena
Víctor Jiménez
26/08/2014 - 03:00

La interacción con personas difíciles trae consigo ansiedad y estrés. Y nos prestamos a que así sea, pues permitimos que influyan negativamente en nosotros, a veces al punto de arruinarnos el día. Pero no tenemos por qué ser víctimas de los difíciles. Si nosotros decidimos soportarlos, también tenemos el poder de rehusarnos a ser afectados por sus actitudes nocivas. A veces, la confrontación directa es necesaria y funciona. Otras, basta con un cambio de estrategia. Por ejemplo, si te tocó un agente que entorpece tu trámite por teléfono, puedes volver a llamar para que te atienda uno más solícito. Busca las soluciones más sencillas y las acciones que están en tu control. Aquí algunas estrategias:

COMPRENSIÓN. Todos tenemos problemas, no sabemos por lo que otros están pasando. El dependiente de la tienda que actúa como un cretino podría estar teniendo un mal día o un dolor difícil de controlar. No se trata de justificar conductas inaceptables u ofensivas, esas hay que confrontarlas si creemos que vale la pena. Se trata más bien de comprender que, en condiciones adversas, uno podría actuar como esas personas desagradables. Es más, quizás nosotros somos los irritantes para alguien más.

PONERSE EN SU LUGAR. Cuando, por ejemplo, un familiar enfermo pone poco de su parte para estar mejor, es común que digamos “yo no actuaría así”. Pero no sabemos cómo actuaríamos a menos que estuviéramos en su pellejo. Cuando uno está contento, es difícil comprender la actitud difícil de otros. Para el caso del enfermo poco cooperativo, cabría pensar: “No debe ser fácil depender de los demás ahora que está enfermo, él siendo tan activo”.

NO ES PERSONAL. Es probable que ese compañero de escuela imprudente no haya aprendido a interactuar de manera respetuosa. La persona intratable se comporta odiosa y grosera por su historia de vida y sus ideas, lo cual no tiene relación contigo. No metas el ego en esto. Si te pones a la defensiva, contraatacas o te ofendes, terminarás alimentando el conflicto y la hostilidad. El otro hace lo que hace por sus asuntos personales, no por ti.

UN GESTO DE AMABILIDAD. A veces, un estado emocional negativo es un grito de ayuda desesperado. Aunque no lo pide directa ni adecuadamente, el esposo malhumorado desea ser escuchado y comprendido. Ten un gesto de amabilidad, acércate a él, escúchalo y oriéntalo. Es increíble lo que se puede conseguir con un poco de gentileza.

PONER DISTANCIA DE POR MEDIO. Algunas personas, sobre todo las más cercanas a ti, valen la pena la paciencia y el esfuerzo. Otras no: las emocionalmente explosivas o que no se dejan ayudar. Estas necesitan tiempo y espacio para procesar sus emociones y pensamientos. Aléjate de ellas y vuelve cuando estén listas para escuchar. Con algunas personas es mejor mantener una distancia saludable.

ANALÍZATE. La conducta irritante del compañero de trabajo que no coopera o el pariente desagradable puede estar mostrándote algo sobre ti mismo. ¿Qué te refleja esa persona con su actitud? ¿Tu propia actitud? ¿Su comportamiento desencadena tu intolerancia o impaciencia? Una fuerte reacción a una conducta ajena puede indicar que tú mismo actúas de esa forma tan molesta, pero no estás consciente de ello.

Hay mucho que hacer para evitar ser afectado por la negatividad ajena. Puedes ver a las personas difíciles como maestros que constantemente te dan oportunidades para desarrollar tus habilidades en las relaciones, o como un fastidio insoportable. La decisión es tuya.

 

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