Es posible tener relaciones de pareja sin complicaciones

"La causa de la mayoría de los problemas de relaciones humanas está en la falta de reconocimiento mutuo", Diménico Cieri, escritor mexicano
Víctor Jiménez
22/07/2014 - 03:00

Los seres humanos estamos deseosos de cercanía afectiva y conexión con otras personas. Sin embargo, a veces las relaciones interpersonales, y sobre todo las de pareja, son fuente de frustración y tensión. ¿Qué complica las relaciones de pareja? Entre otros factores, las expectativas poco realistas, la incapacidad para aceptar las diferencias entre quienes conforman la pareja y el resentimiento. Las cosas claras, relaciones largas
Es natural hacerse ilusiones sobre cómo debería ser una relación y cómo tendría que actuar [email protected] compañ[email protected] El problema comienza cuando nos unimos a alguien más sin hablar acerca de nuestras expectativas. A menudo, damos por hecho que el otro sabe qué queremos, qué nos disgusta y, sobre todo, qué esperamos de la relación. Esta especie de contrato implícito, no hablado, provoca desilusión, frustración, complicaciones y enojo.

Muchas personas no se plantean la necesidad de poner en claro cuáles son las expectativas de cada uno al comienzo de un noviazgo o matrimonio. Ambos miembros de la pareja dan por hecho que el otro sabe qué necesita y cómo lo quiere, en diversos aspectos de la relación.

Para evitar las complicaciones y tensiones que resultan de un contrato implícito, es necesario poner las cartas sobre la mesa y hacer explícitas las expectativas de cada uno. Hacerlo antes de vivir juntos, casarse o iniciar una relación les puede ahorrar mucha tensión innecesaria. Si no lo hacen al comienzo de la relación, de cualquier manera deberán realizarlo más adelante. A mayor claridad, mayor satisfacción y menor cantidad de embrollos que enfrentar.

El respeto a las diferencias
¿Por qué crees que tu pareja no se comporta como tú lo haces o como lo harías? Es sencillo: porque son dos personas diferentes, con ideas, emociones y conductas distintas. Es algo tan obvio, que muchas veces lo perdemos de vista: ella no es tú; tú no eres él. Reconocer que el otro no está obligado a actuar como uno parece evidente y elemental.

No obstante, nuestras actitudes muestran que no respetamos el derecho ajeno a conducirse, opinar y sentir libremente: nos alteramos cuando el otro no entiende que necesitamos tiempo a solas; quisiéramos que tuviera tanto orden en sus gastos como nosotros; no entendemos por qué no expresa sus sentimientos con intensidad; exigimos que tenga igual interés e ímpetu sexual. Se requiere respeto por el otro y comunicación para conocer en qué coincidimos y discrepamos. Una relación sin complicaciones necesita tolerancia a las diferencias.

Aligerar la carga emocional
Al igual que hacemos con las cosas materiales, tendemos a acumular situaciones sin resolver. Los problemas no resueltos en la relación se convierten en una pesada carga emocional. Es por esto que, para simplificar nuestras relaciones, es recomendable tratar las contrariedades conforme vayan surgiendo. Para hacerlo, es necesario estar abiertos al diálogo y tener una actitud conciliatoria.

Es conveniente abordar las discrepancias, hostilidades y conflictos cuando aún son manejables pues, como una bola de nieve que va colina abajo, pueden crecer hasta hacerse incontrolables y afectar la relación. El problema más común que enfrentan las parejas que no se sientan a hablar y arreglar sus discrepancias es el resentimiento, que termina por destruir la relación. A mayor apertura a la negociación y comprensión del otro, menores complicaciones.

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