Cuídate de los acosadores

Hay dos tipos de acosadores en internet: los que te admiran y los que te odian a morir
Víctor Jiménez
17/05/2016 - 05:00

El acoso es la búsqueda constante de atención o contacto dirigido hacia alguien en particular. Esta conducta normalmente provoca temor en la persona acosada. Las víctimas de hostigamiento son, en su mayoría, mujeres y a menudo son molestadas por alguien conocido.

Algunas conductas típicas del perseguidor son: llamadas constantes (en muchos casos no habla, sólo cuelga); cartas, mensajes de texto o correo electrónico; seguir y espiar a su víctima; envío de material ofensivo, como publicaciones sexuales; intimidación directa; envío excesivo de regalos. El acosador puede ser lo suficientemente inteligente como para hackear una computadora (entrar al equipo a distancia) o interceptar llamadas telefónicas.

Está dispuesto a invertir tiempo, dinero y esfuerzo para conseguir información de su víctima.

El acosador rechazado. ¿Acabas de romper una relación y tu “ex” te acosa? No es extraño. Muchas víctimas de acoso tuvieron una relación, romántica o sexual, con el perseguidor. El rechazado se obsesiona con su víctima: cada pensamiento se centra en quien lo rechazó, hasta hace planes para el futuro que incluyen a la víctima. El motivo principal del hostigamiento es reanudar la relación, vengarse por el rechazo, o ambos. La persona rechazada sustituye la relación que tenían por esta nueva forma de “estar juntos” a través del acoso. El objetivo del hostigamiento es salvar su ego lastimado. Un “ex” resentido puede ser muy violento, especialmente ante la frustración por no conseguir lo deseado.

El acosador resentido. El resentido se siente maltratado o humillado. Puede ser un empleado, paciente o amigo. Es común que tenga ideas paranoides con respecto a su víctima (“Me quiere hacer daño”) y trate de vengarse de ella. El motivo del acoso es ponerse “a mano” para así recuperar su sentido de poder y control. El miedo impuesto sobre la víctima es su forma de ejercer ese poder y control.

El acosador emocional. Este tipo de acosador se siente solo y carente de amigos o familiares cercanos para expresar y recibir afecto. Anhela una conexión emocional con alguien más, pero trata de conseguirlo de la peor manera: persiguiendo al objeto de su afecto o deseo. No es extraño que fantasee con que tiene una relación romántica con su víctima y que su amor es correspondido. Se rehúsa a aceptar el desinterés de su víctima. En su fantasía está convencido de que ella en verdad lo ama, pero no lo sabe y él debe hacérselo ver.

El pretendiente impertinente. Se trata de un perseguidor que no busca una relación afectiva, sino únicamente encuentros sexuales o una relación de corta duración. No logra ver su impertinencia, el estrés que provoca a su víctima o lo ilegal de sus acciones. En muchas ocasiones, no se da cuenta de lo inoportuno que es debido a su poca inteligencia o a la falta de habilidades sociales para cortejar de manera normal y aceptable a quien le atrae. Normalmente los métodos que utiliza son contraproducentes, intimidantes y extraños.

El depredador sexual. El depredador sexual tiene intereses y prácticas sexuales depravadas, como voyerismo enfermizo. Acosa a su víctima para obtener información y preparar un ataque sexual, como una violación. Obtiene placer de la sensación de poder y control al saber que su víctima no tiene idea de que está siendo perseguida.

Los acosadores son personas vulnerables, afectadas psicológica y emocionalmente: obsesivos, paranoicos, fantasiosos, solitarios y sin capacidad para relacionarse con otros seres humanos. Pueden encontrar solución a su comportamiento dañino mediante el tratamiento psicológico y/o farmacológico.

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