El secreto de la atracción sexual

“Algunas sustancias químicas imperceptibles nos ayudan a elegir pareja. Sin embargo, nuestro estilo de vida podría estar afectando el atractivo sexual natural”, Elizabeth Svodova, (Dra. en Psicología)
Víctor Jiménez
17/02/2015 - 03:00

La atracción sexual es un gran misterio. Es difícil saber con exactitud de qué depende la generación de electricidad sexual con una persona y no con otra. Aparentemente elegimos pareja con base en sus características físicas, habilidades, preferencias, estatus social y factor económico. Sin embargo, en ocasiones escogemos a quien no cumple con ninguno de los requisitos anteriores.En otras ocasiones, una persona que parecería ser perfecta, de acuerdo con lo socialmente esperado, no produce ni una chispa en nosotros. Algunos estudios muestran que, en la elección de compañ[email protected] sexual, nuestra nariz juega un papel muy importante. El olfato determina a quién encontramos irresistible y por qué podemos llegar a rechazar a un “gran partido”.

La clave está en la nariz. En la atracción sexual, el aroma corporal tiene mayor valor que el estatus o una jugosa cuenta en el banco. Aquí algunas explicaciones de investigadores para la elección de pareja sexual o romántica con base en nuestra genética:

El olor de un hombre puede hacer a una mujer sentirse segura y a la vez sexualmente excitada, asegura la psicóloga Rachel Herz. Esto coincide con el investigador James Vaughn Kohl, quien sostiene que muchas mujeres encuentran a los hombres sudorosos atractivos, pero no a todos. El sudor tiene un aroma en cada persona.

A partir de la pubertad, hay cambios en la percepción y preferencia de ciertos olores. Las personas con un sentido olfativo menos desarrollado tienen una respuesta sexual menor, es decir, son menos “sexuales”. Durante la ovulación de la mujer, el hombre produce mayor cantidad de testosterona, la hormona generada ante estímulos sexuales. Esto apunta a la importancia del olfato en la química sexual.

La mujer es quien tiene la última palabra. Los seres humanos estamos equipados para identificar y elegir compañ[email protected] sexual cuyo aroma corporal nos sea agradable. Este es único, como nuestra huella digital. Es la mujer quien distingue y elije a su posible pareja. Se asegura de que sea alguien fiel y confiable, con quien pueda tener hijos sanos. Y debe ser así. Después de todo, es ella quien invierte más tiempo y energía en la crianza de los hijos. “Cuando no hacemos caso a la nariz, podemos terminar involucrados en una relación marcada por insatisfacción sexual, infertilidad, abortos naturales o dificultad para concebir”, afirma Randy Thornhill, psicólogo evolucionista.

Los opuestos se atraen. A través de sus experimentos, el suizo Claus Wedekind, concluye que las mujeres encuentran atractivos a hombres con sistema inmunológico diferente al suyo. Ellas detectan esta diferencia a través de su olfato, sólo que lo hacen de manera sutil e imperceptible. Con la combinación de los dos sistemas inmunológicos en la procreación, le garantizan a sus hijos fortaleza y resistencia física. Los opuestos se atraen, no sólo con respecto a la personalidad, sino en cuanto a factores genéticos.

El sentido del olfato nos guía en la elección de pareja; sin embargo, enmascaramos el verdadero aroma corporal con desodorante y perfume. Esto nos confunde y desorienta. Hagamos caso a la nariz en lugar de depender tanto de la vista. Quizás nos estamos perdiendo de información valiosa suministrada por el sentido del olfato.

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