Adolescentes: rebeldes por naturaleza

Existen varios niveles para identificar las conductas que adoptan los jóvenes que buscan desquitarse de la disciplina que aplican sus padres
Víctor Jiménez
04/08/2015 - 05:00

Los adolescentes son rebeldes por naturaleza. Algunos canalizan su rebeldía y enojo de manera directa, agresiva. Pero otros elijen oponerse a la autoridad y expresar su enojo de forma indirecta. Usan la agresión pasiva para hacer que padres y maestros actúen el enojo que ellos mismos no se atreven a expresar. Su actitud exasperante, perezosa, “olvidadiza”, “distraída”, hace explotar de ira a la madre o al profesor más tolerante. Y a los adolescentes les guta ver a los adultos perder la compostura. ¿Para qué lo hacen? Para vengarse de quien les ha puesto reglas; para darle cauce a su ira de forma insana, pero muy efectiva; para llevar la fiesta en paz y no contradecir a la autoridad. Así, el adolescente se comporta de formas socialmente aceptables pero secretamente se desquita de quien les impide hacer su voluntad. Hay cinco niveles que los expertos en el tema Long, Long y Whitson (2008) han identificado en la agresión pasiva en adolescentes.

Nivel 1. La más común de las actitudes pasivo-agresivas y consiste en pequeños actos repetitivos de rebeldía. El adolescente verbalmente dice “sí” a cualquier solicitud. Pero con su conducta dice “no lo haré” o “lo haré cuando yo quiera”. Las frases que escucharás si le pides bañar al perro son: “Ahorita” y “Ya voooooy”. Si en la escuela un profesor lo cambia de lugar por hablar todo el tiempo, el adolescente acata la regla sin chistar. Pero se desquita pidiendo permiso tras permiso para ir al baño, tose constantemente o hace comentarios irritantes.

Nivel 2: Lo hago, pero mal. Esta forma de oponerse a las peticiones de figuras de autoridad consiste en hacer las cosas, pero mal. Así, entrega una tarea imposible de leer o lava mal los trastes. Siempre tiene  justificación para su mal desempeño: “No sabía que se debe separar la ropa de color de la blanca si se le agrega cloro a la lavadora”. Esto con un gesto de aparente genuina preocupación. Si se le haces ver su actitud “descuidada”, argumenta: “Todo lo quieres perfecto, sólo estoy haciendo las cosas a mi manera”. Resultado final: el padre o la madre termina haciéndo lo que le toca adolescente, quien airoso asevera: “No digas que no trato de ayudar”.

Nivel 3: Me desquito con mi privacidad. Nada le da más placer a un adolescente como la angustia e ira resultante de los adultos ante su inacción. En este nivel, el desquite consiste en no actuar para prevenir un problema. Por ejemplo, si usó el auto de su padre, quien le puso un límite para llegar, en venganza deja el carro casi sin gota de gasolina. Así provoca la angustia de su padre al día siguiente por tener que cargar gasolina antes de ir al trabajo. Si sus padres le prohibieron a su hermana usar la computadora o tablet porque está castigada, el adolescente  no hace nada si la pequeña desobedece a los padres. El joven sabe que esto hará que pierdan la cabeza.

Nivel 4: Soy un vengador anónimo. En este nivel, el adolescente decide hacer algo consciente del daño que provocará. Pero actúa de forma oculta: esconde un artículo importante como la cartera de la profesora que lo trató mal. Ella se vuelve loca buscándola. Él se regodea en su desesperación. Sabotea la presentación del profesor que lo reportó por mala conducta. ¿Cómo? “Accidentalmente” desconecta el proyector durante la exposición. Una joven resentida con su padrastro le poncha la llanta o le raya el auto. Todo esto para hacerlo rabiar. Ella se sale con la suya.

Nivel 5. Me hago daño a mi mismo. Una adolescente está dispuesta a dejar de comer y enfermarse con tal de vengarse de una madre demandante o de un padre que exige se cumplan las reglas de casa. Otro adolescente se tiñe el cabello de rosa fluorescente  antes de un importante evento para sus padres o antes de iniciar clases en una escuela ultraconservadora. Así asegura el rechazo de los demás. Este nivel puede tener tintes autodestructivos.  ¿Qué hacer al respecto? Mantente pendiente, pues próximamente estaré dando tips para manejar adolescentes difíciles.

Víctor Jiménez

 

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