Pacta acuerdos con tu pareja

Víctor Jiménez
03/11/2015 - 03:00

Llegar a acuerdos es la mejor forma de resolver y evitar conflictos en la pareja. Una discusión o pelea sin un trato, al final no sirve de mucho. Las peleas no deben servir sólo para desahogarse.

Después de una discusión, no está bien dejar las cosas “volando”, sin una resolución. Si vas a platicar con tu pareja sobre un tema espinoso, procura hacer un convenio al final de platicar. 

Incluso, es mejor un mal arreglo que ningún arreglo. Después de todo, si no funciona, siempre se puede hacer una nueva propuesta. 

La habilidad para hacer pactos puede servirte para toda la vida. Siempre habrá alguien con quién negociar y acordar algo: la pareja, la familia, los amigos, el jefe o los compañeros de trabajo. La capacidad para llegar a acuerdos no se consigue de la noche a la mañana.

Requiere tiempo, esfuerzo, práctica y paciencia. La pareja nos da muchas oportunidades para practicar la negociación. 

Si quieres fortalecer tu capacidad de encontrar una solución a las diferencias, toma en cuenta las siguientes ideas: 

Antes de negociar

Quizás no logres llegar a un arreglo a la primera. “El que persevera, alcanza”, dice el dicho. Hazle caso. 

La negociación es cuestión de buena voluntad por parte de ambos. Se trata de hacer cosas que no nos gustan, pero hacerlas de buena gana para que la pareja esté bien. No te empeñes en tener la razón, mejor enfócate en llegar a un acuerdo. 

Deja tu ego a un lado. Busca la mejor solución para ambos. Considera la posibilidad de que tú estés equivocado y el otro en lo correcto. 

En un arreglo no siempre vas a ganar, como cuando eras niño y en el juego a veces te quedabas con todas las canicas o dulces y otras no. 

Parte de un pacto exitoso consiste en estar dispuesto a ceder.  

Trata un problema o conflicto a la vez, así la conversación no será interminable o fastidiosa. 

Durante la negociación

 Escucha para entender las razones, necesidades y emociones de tu pareja, no sólo para oponerte o contradecir. Muestra con los movimientos de tu cabeza que estás escuchando. 

Evita tener las piernas y los brazos cruzados mientras hablan. Mantente abierto a sus ideas y sentimientos.

Escucha y no hables hasta que el otro haya terminado. Usa un objeto para marcar a quién le toca hablar. Sólo puede hablar quien tiene el objeto en sus manos.

Haz un resumen, mental o verbal, de lo escuchado para asegurarte de entenderlo. 

 Habla en un tono calmado y respetuoso. Recuerda, están teniendo una conversación, no participando en una competencia para ver quién tiene la razón.

Evita palabras que expresan exageraciones: nunca, todos, siempre, nada, nadie, todo. 

Acepta su punto de vista como válido. No lo descalifiques de inmediato, dale el beneficio de la duda. 

Concéntrate en las soluciones, no en darle vueltas al problema. 

Propón soluciones y pide a tu pareja que también lo haga: “¿Qué te parece si…?” o “Te propongo que…”.

 Al final de la discusión, ambos deberían estar satisfechos y conformes con el arreglo, quizás no felices, pero al menos sí dispuestos a cumplir con éste.

Cuando ya se logró el acuerdo

1. Platiquen acerca de cómo le deben recordar al otro si no está cumpliendo el trato. Una sugerencia: “Tenemos un acuerdo con respecto a… ¿Qué está pasando que no cumples el 

acuerdo?”.

2. Agradece a tu pareja su buena disposición para hablar. De esta manera tendrá una mejor actitud la próxima vez que le digas: “Hay algo de lo que me gustaría hablar…”.

3. Si después de un tiempo lo acordado no funciona, vuelvan a hablar y hagan un nuevo pacto, más satisfactorio.

4. Reconoce sus esfuerzos para hacer que las cosas funcionen y se respete lo convenido. 

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