El juego de dominio y sumisión

“De todas las aberraciones sexuales, la más singular tal vez sea la castidad”, Reny de Gourmont (novelista francés)
Víctor Jiménez
03/03/2015 - 03:00

La novela erótica, y ahora la película, Cincuenta Sombras de Grey, es una historia con escenas explícitas de Bondage (servidumbre), Disciplina, Sadismo y Masoquismo (BDSM). Al popularizarse, ha llamado la atención al tema del dominio y la sumisión sexual, de los que mucho se habla, pero poco se conoce en realidad. Aquí te presento mitos y realidades sobre esta práctica sexual.

MITO: Hay algo patológico en quienes practican el juego de dominio y sumisión.

Realidad: Por años, los profesionales de la salud han considerado al sadomasoquismo enfermizo o pervertido o que los participantes sufren ansiedad o desajuste psicológico, que reviven una historia de abuso sexual. Sin embargo, en la más reciente edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, el DSM-V, el sadismo y masoquismo se consideran trastornos mentales sólo si provocan grave estrés, si le impide al practicante funcionar social o laboralmente o si la persona es obligada a formar parte de estas prácticas. Estudios recientes muestran que quienes practican juegos sexuales de dominio y sumisión no tienen un nivel mayor de estrés que otras personas. La participación en estos juegos es voluntaria y consensuada, por tanto no se puede considerar oficialmente patológica.

Mito: Pocos se sienten atraídos hacia el dominio y la sumisión.

Realidad:

Mito: La práctica del dominio y la sumisión es violenta.

Realidad: Si bien en estas prácticas sexuales se utilizan látigos, cadenas, esposas y arneses, se trata más bien de jugar un papel de dominio o sumisión, afirma Michael Castleman. Los aficionados describen este juego sexual como una forma de contacto muy amorosa, nutricia e íntima. En este juego, los participantes siempre acuerdan por anticipado, para lo cual es necesaria la comunicación. Este hecho parece crear un vínculo erótico especial. Los medios han distorsionado la idea del dolor asociado al sadismo y masoquismo, dice Jay Wiseman, autor de ‘BDSM: Introducción a las técnicas y su significado’. Y agrega que este juego nunca es violento cuando lo practican dominantes éticos y cuidadosos. El juego siempre es consensuado, el sometido siempre tiene el control sobre el nivel de dolor. Con antelación se especifican los límites y se establece una palabra segura, la señal de alto a la que el sometido puede recurrir . Es una cuestión de confianza, un valor altamente apreciado por los practicantes.

Las encuestas y estudios muestran que la gran mayoría de aficionados al juego sexual de dominio y sumisión son personas mentalmente sanas y normales, a quienes les gusta condimentar su vida sexual con un poco más de pimienta. El gozo de los participantes en una escena sadomasoquista tiene que ver más con el ejercicio del poder y la sumisión a nivel psicológico que con hacer daño. 

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