Nos vamos a separar, ¿cómo les digo?

Dejar claro que la ruptura no es culpa de tus hijos y hablar con claridad es lo más importante para librar este momento
Redacción
10/07/2016 - 09:59

Por Irma Gallo.

Uno de los peores momentos de mi vida, sin duda, fue cuando vi al papá de mi niña entrar a su recámara y decirle: “Tu mamá y yo ya no vamos a vivir juntos”. Mi Cami tenía apenas siete años y sufrió mucho. Lloraba y sólo decía “no quiero”.

Si en ese momento hubiera sabido lo que ahora sé, no habría dejado que su papá se lo comunicara así, aunque sé perfectamente (ahora, y lo sabía también en ese momento) que no era su intención hacerla sufrir.

Lo que pasa es que nadie nos ha enseñado a comunicar una noticia así a nuestros hijos. Y lo hacemos como creemos que está bien; seguramente él pensaba que ser directo y hablarle sin rodeos era lo mejor.

Espero que no tengan que verse en ese trance, mamás y papás, pero si es así, ni modo: recuerden que siempre será mejor que sus hijos los vean por separado, pero felices, que juntos y peleando todo el tiempo.

La noticia

En estos casos es igual de importante el cuándo que el cómo: elegir el momento adecuado ayudará a evitar mucho sufrimiento a tu hijo.

Por ejemplo: no se lo digas si estás a punto de dejarlo solo (a la hora de dormir, a la entrada de la escuela o de una actividad extraescolar) porque seguramente tendrá muchas preguntas qué hacerte y no querrás que se guarde toda esa angustia y confusión.

Díganselo juntos: así verá que, al menos en esto han llegado a un acuerdo. Además, evitarán la tentación de hablar mal uno del otro, que además de dañar a tu hijo, ahora, afortunadamente, ya está penado por la ley.

Díganle mil veces, hasta que se canse de escucharlo, que él (ella) no tiene la culpa de la separación. Que las relaciones entre adultos son complicadas y a veces, aunque todavía haya amor, ya no es posible convivir sin hacerse daño.

Respuestas claras

Según su edad, tus hijos tendrán más o menos preguntas. Por lo general, a los más pequeños les cuesta más trabajo entender, pero todos (hasta los más adolescentes) tienen, en el fondo, la misma inquietud: ¿quién cuidará de mí?

Por eso es muy importante que quede claro con quién van a vivir, y que el otro tendrá derecho de visitarlos, según convengan ustedes mismos o con ayuda de un abogado (ojalá que no).

Es muy probable que le pregunten a quien se va a ir de la casa, dónde vivirá, con quién, si podrá visitarlo. En caso de que quien se vaya tenga una nueva pareja es conveniente esperar un poco para presentarla a los hijos, por lo menos hasta que se sientan más seguros, estén un poco menos tristes y enojados, y hayan logrado entender que, al final, es mejor tener unos papás separados, pero felices, que juntos y viviendo en un infierno.

Intenta mantener la rutina

Los niños necesitan estructura. Si su vida está a punto de cambiar de forma tan radical es indispensable darles seguridad, y la mejor manera es a través de las rutinas: a tal hora nos levantamos, a tal hora comemos, a tal hora hacemos la tarea y a tal hora ya estamos en la cama, listos para dormir.

Si el que se fue de casa ya tiene un lugar para recibirlos en fin de semana, es necesario que aplique las mismas rutinas que los niños tienen en la casa en la que pasan el mayor tiempo posible.

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