'No queremos más calcetitas rojas’

La roja 20/03/2018 05:18 Lydiette Carrión Actualizada 05:20
 

El pasado domingo 18 de marzo fue colocada una cruz rosa más frente al palacio municipal de Nezahualcóyotl. Cada cruz representa un feminicidio. En este caso, la cruz nueva es en memoria de la niña Lupita o ‘Calcetitas rojas’, quien fue asesinada hace un año, cuando tenía 4 años.

“No queremos más niñas ‘calcetitas rojas’. No queremos más niñas que estén siendo lastimadas, violadas, golpeadas por padres, padrastros o madres. Mucha gente vio lo que le pasaba a Lupita y nadie hizo nada”, dijo  Frida Guerrera Villalvazo, quien logró identificar a la niña tras muchos meses de difusión.

La cruz rosa que se levantó “es para que aquellas personas, cada una de los que sabía que la niña era violentada, que recuerden que pudieron hacer mucho para prevenir lo que pasó”.

Hace un año, el 18 de marzo de 2017, fue hallado el cuerpecito de una nena de entre 3 y 5 años, con visibles huellas de maltrato y abuso. Se encontraba semidesnuda, llevaba una sudadera verde y calcetitas rojas. Su cuerpo fue arrojado en un terreno baldío junto al Bordo de Xochiaca, en Nezahualcóyotl.

La procuraduría mexiquense levantó el cuerpo, mas no realizó difusión o trabajo alguno para identificarla. La niña quedó en calidad de desconocida durante nueve meses.

En el acto del levantamiento de cruz, Frida Villalvazo recordó que después de que la niña fuera localizada y la procuraduría mexiquense no realizara indagatoria alguna, se dedicó a buscar alguien que la ayudara, ya que con las imágenes que se habían difundido sobre el feminicidio, no era posible realizar una reconstrucción de la carita de la niña. Hasta que en septiembre de 2017, “finalmente alguien, que se tocó el corazón, nos manda una serie de fotografías de cuando la niña fue encontrada”. 

Entonces se realizaron dos dibujos de la cara (uno de ellos de la artista forense Alejandra H.), de quien se empezó a difundir como ‘Calcetitas rojas’ o ‘Yolloxochitzin’ (flor del corazón, en náhuatl). En noviembre, una tía de la niña, quien no había tenido contacto con su hermana, la madre de la menor, se puso en contacto con Frida Villalvazo; y en los primeros días de enero, otra familia que quiso rescatar en su momento a la niña, también se comunicó.  

Fue así que supieron que a la niña la llamaban Lupita, si bien no había sido registrada; que su madre y padrastro, Yadira y Pablo, eran adictos y maltrataban a la pequeña. Ellos se encuentran actualmente acusados del feminicidio de Lupita.

Irinea Buendía, madre de Mariana Lima, fue quien emprendió el levantamiento de cruces rosas en el municipio de Nezahualcóyotl, para conmemorar y visibilizar la violencia hacia las mujeres.

LLAMADO. Ella pidió a la ciudadanía que cuide las cruces que se levantan, “porque no son nuestras, son de nuestras hijas. Venimos de una mujer, y no queremos que nadie se encuentre en nuestros zapatos”. 

Y enumeró que en América Latina, 12 mujeres son asesinadas cada día; en México, siete, y en el Estado de México, matan a cuatro.

Cabe recordar que en el caso de Lupita, el Estado mexicano negó todos y cada uno de los derechos de la infancia: derecho a un nombre, identidad y nacionalidad (Lupita no tenía acta de nacimiento); derecho a la alimentación y a la salud (la niña padecía hambre, como mencionaron varios testigos); derecho a una vida libre de violencia y al libre desarrollo de su personalidad (golpes, negligencia y abuso sexual en casa); derecho a la vida (feminicidio), y derecho a la justicia (negligencia por parte de las autoridades).

Dentro de pocos días, el próximo 25 de marzo, se dará el cierre de pruebas en el proceso contra los dos presuntos feminicidas: su madre y padrastro.

 

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