Lazos que unen vidas

Sí, hay roces, envidias y hasta competencia, pero la amistad verdadera puede ser una realidad
Redacción
18/05/2016 - 13:49

¿A quién no le ha pasado? Un día estás muy contenta y suena tu ce-lular. Sí, la vibración constante te hace pensar que alguien te etiquetó en una foto, así que abres la aplicación y nada mejor que verte en un antaña imagen, en el festival de la primaria, donde por ahí del 95 bailaste “Media naranja”, de Fey, portando nada más y nada menos que un vestuario ridículo con mascadas de colores.

Peor aún para quienes salen en la foto bailando “Los viejitos”, con máscaras de rostro de espanto y bastones de cartón. Decides reírte de la situación y notas que la gente comienza a comentar. Sí, ahí está Panchito, el que se sacaba los mocos; Roberto, el más revoltoso, y hasta Víctor, ese que le gustaba a todas, te mandaba cartitas y se convirtió en tu primer gran amor. 

Y entonces… ¡ocurre! Le gana la curiosidad a alguien y después de meterse a ver cada perfil para ver cómo se puso cada uno, propone confirmar que las “bubis” de Juanita son reales y arma un evento en Facebook con el título: “Reunión de la generación del Miguel Hidalgo y Costilla 1995-2000”. 

En un principio te parece divertido, pero luego viene lo peor. Y es que aunque un reencuentro puede traer buenos recuerdos, también es cierto que es el momento de la comedera social. 

Así que si ya te animaste a ir o también te ganó la curiosidad por Juanita, en Mujer G te traemos las situaciones más comunes que puedes enfrentar en una reunión de generación. ¡Porque hay que prepararse y se vale llorar!

1. El que era guapo, ya no lo es: Así es, el galán de la primaria que jurabas se iba a poner más guapo que el mismísimo protagonista de tu telenovela favorita, llega a la reunión y ¡desmotivación total! Ahora tiene un cuerpo común… ¡comun-cerdito! Ya no es lo que era antes y los años sí pasaron en vano. Ni modo, es hora de olvidarte de ese viejo amor platónico. ¡Definitivamente se vale llorar!

2. Todos se casaron: Y resulta que estás ahí en la reunión y llegan con su pareja. Entonces estás sentada con todos y la conversación se inclina a los temas de amor. ¡No te asustes, es normal! Seguro todos platicarán sobre cuántas veces van a hacer el súper juntos y sobre cuánto odian que el otro se corte las uñas de los pies. ¿El tip? Platícales cuánto disfrutas salir sin pedir permiso. 

3. Los que son papás: Nunca falta el que ya tiene hijos. De hecho, mientras están platicando verás correr al “chilpayate” por ahí y tirar unos cuantos vasos. Si te gustan los niños esta es la oportunidad perfecta para evadir las preguntas incómodas de los demás y hacer del pequeño tu mejor amigo. Si no te gustan, bueno, siempre puedes decir que es un “amor”… Una mentirita blanca no le hace daño a nadie, ¿a poco no?

4. De reloj de arena a Michelin (y viceversa): La que estaba buena ya no está. De hecho, de tener silueta de sirena pasó a un cuerpo de tamal, y no precisamente bien amarrado. Es momento de superar el trauma y dejar de compararse con la que era la chica más deseada… ¡Ahora puedes compararte con Juanita!, la que jura que sus “bubis” no son postizas y, como dice Lupita D’Alessio, sólo “pasó de ser niña a mujer”. 

5. El Don Juan: ¡Sí! Ese que nadie pelaba ahora es todo un galán, pero no uno bueno, sino de esos que se te acercan con la camisa abierta y te tiran la onda con un aliento a trago barato. Seguro terminará besándose con alguien durante el transcurso de la noche, nomás aguas con ser la siguiente en la lista de este muchacho. 

6. La profesionista exitosa: Viaja por todo el mundo, trae carro último modelo, esposo extranjero, en fin. Es el recordatorio constante de que ella sí llegó a ser todo lo que los demás no pudieron y, claro, no pasa un segundo sin recordárselo a todos. ¿Cómo soportarla? Evita las pláticas de trabajo, mejor platiquen sobre algo que ella no sepa hacer… Pueden hacer un concurso sobre quién tiene la mejor forma para sobrevivir una quincena con 300 pesos. 

7. El cerebrito: El que antes era el más inteligente del salón, ese al que le decían “ñoño”, se volvió la revelación de la noche. Ahora es todo un galán, tiene un cuerpazo y su novia parece sacada de una portada de revista. Te van a dar ganas de regresar en el tiempo y no haberlo rechazado a la hora del recreo. 

En general, una reunión de generación puede ser tan divertida como tú quieras. Habrá confesiones viejas de amor, verás a algunos con panza, otros calvos y seguramente recordarás algunos de tus momentos más embarazosos, pero siempre hay que estar dispuestos a pasar un buen reencuentro. ¡Vive el momento, diviértete y recuerda que, al final, más que tus compañeros, eran como tus hermanos!

 

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