Cuentas pendientes

A sus 20 años de edad, Víctor ya había cometido dos homicidios y otros crímenes
Arturo Ortiz Mayén
30/08/2014 - 04:00
Al tenerlos a unos 10 metros de distancia, Víctor Hugo Islas Cornejo, El Oaxaco, empuñó en su mano derecha su pistola y les gritó: “Ahora sí pinches policías pendejos, ya valieron madre”.Se escucharon seis detonaciones. Los uniformados se alcanzaron a cubrir detrás de una camioneta Pick up blanca. 
 
Ese 8 de mayo de 2014, en la colonia Pueblo Nuevo, en Magdalena Contreras, El Oaxaco logró escapar, pero los policías sabían bien quién era: un presunto narcomenudista al que habían estado a punto de atrapar en dos ocasiones. Su apodo salió a la luz semanas después cuando, alcoholizado, cometió un homicidio durante la fiesta patronal de la iglesia de la colonia El Ocotal, en la delegación Magdalena Contreras.
 
Ese 26 de mayo por la madrugada, Islas Cornejo había bebido bastante. Pasada la medianoche sacó su arma 9 milímetros, pero que abastecía con cartuchos calibre 45 y disparó al aire.  
 
Las personas que estaban cerca de él intentaron detenerlo, pero activó su arma contra ellos. Uno de esos tiros privó de la vida a Édgar Omar Santos Hernández, de 36 años. El Oaxaco huyó, pero varias de las personas que estaban ahí lo reconocieron. Debido a este crimen, la banda de narcomenudistas con la que trabajaba determinó “suspenderlo”.
 
“A la asociación no le convino que siguiera vendiendo, ya estaba quemado y lo descansaron hasta nuevo aviso”, dijo un testigo, según consta en la averiguación previa FAO/AO-4/T2/1034/14-06.
 
Pero no era el único crimen que había cometido. Una semana antes de la balacera en la fiesta patronal El Oaxaco le contó a uno de sus cómplices que había asesinado a una mujer.
 
“Me dijo que venía de hacer un trabajo, es decir que acababa de matar a una mujer que le encargaron en la organización”, señaló esa persona.
 
Aparentemente la “suspensión” a que se hizo acreedor en la banda de Los Oaxacos orilló a Islas Cornejo a buscar dinero en otra parte.asaltó una joyería.
 
El 21 de junio pasado, junto con José Juan Gaytán, El Chato, y José Luis Alcántara Zarza asaltó una joyería en plaza San Jerónimo. Ese día él y El Chato se hicieron pasar por clientes y pidieron precios de diferentes artículos. 
 
Mientras la empleada les mostraba las piezas, El Oaxaco desenfundó su arma y le exigió que le entregara varios objetos. Cuando escapaban con las joyas y relojes El Chato fue detenido por policías preventivos. El Oaxaco y José Luis Alcántara, quien los esperaba a bordo de un taxi, lograron huir. 
 
Ante el MP, El Chato supo que no tenía caso mentir. Delató a sus cómplices y reveló que uno de ellos, El Oaxaco, estaba implicado en la venta de droga al menudeo en la delegación Magdalena Contreras y  había cometido al menos dos homicidios.
 
Al checar las averiguaciones previas de esos casos confirmaron que el apodo coincidía con los que habían aportado los testigos. Supieron que Víctor Hugo Islas Cornejo, de 20 años, empezó a trabajar con la banda de Los Oaxacos poco después de cumplir la mayoría de edad.
 
Su función era la de distribuir dosis de cocaína en piedra en una base de microbuses en la delegación Magdalena Contreras, pero además trabajaba como sicario de la banda. 
 
El 27 de junio pasado, Víctor Hugo Islas Cornejo, El Oaxaco, fue capturado cerca de su casa —en la colonia Huayatla— en poder del arma que usó para asaltar la joyería, intentar asesinar a los policías y cometer dos homicidios.
 
El tercer implicado en el robo a la joyería fue detenido horas después.
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