Viejas cuentas

El Peche creía que sus días en la cárcel habían terminado, sin saber que la justicia lo reclamaría por un delito que cometió en su estado natal
Arturo Ortiz Mayén
28/06/2014 - 05:15
Alejandro Herrera Camarillo disfrutó de su libertad sólo unos cuantos minutos. El 10 de junio pasado, apenas cruzó la puerta de salida del Reclusorio Sur junto con su hermano cuando elementos de la Policía de Investigación lo detuvieron de nueva cuenta.
 
Los agentes llevaban una orden de aprehensión de un juzgado mixto de primera instancia de Tuxtepec, Oaxaca. 
Herrera Camarillo, alias El Peche, de 43 años, les dijo que era un error: “Yo ya pagué lo que hice, por eso estoy libre”. Sin embargo, los policías le hicieron ver su error: “Aquí sí,  pero en tu estado no”.
 
Alejandro Herrera no tuvo espacio ni siquiera para intentar huir, de inmediato le colocaron los candados de mano y lo subieron a una patrulla.
 
Los agentes —adscritos a la Fiscalía de Mandamientos Judiciales de la Procuraduría capitalina— reportaron la captura y de inmediato se notificó a las autoridades de Oaxaca de la detención.
 
El Peche fue entregado a uniformados de aquel estado, quienes lo entregaron al juez que lo buscaba desde hace ocho años por un homicidio.
 
Mató y huyó
 
Los hermanos Herrera Camarillo llegaron a la ciudad de México a finales de mayo de 2006. 
 
Procedentes de Oaxaca se instalaron en la delegación Iztapalapa y al poco tiempo se involucraron con una banda dedicada al robo de vehículos con violencia. A finales de ese año fueron detenidos e ingresados al Reclusorio Sur, donde fueron sentenciados a pasar siete años tras las rejas.
 
Alejandro Herrera Camarillo venía huyendo de la justicia, mientras que su hermano, quien tiene un gran parecido físico con él, decidió acompañarlo en su búsqueda de una nueva vida.
 
De acuerdo con el expediente penal número 51/2006,  el 20 de abril de 2006, alrededor de las 6:30 de la tarde, Alejandro Herrera Camarillo llegó hasta un sitio de taxis en el municipio de Acatlán de Pérez Figueroa, en Oaxaca.
 
Se acercó al conductor del taxi número 4623, Alfredo Cortés Lagunes, y le pidió que lo llevara al poblado de  El Barbasco,  pero éste le dijo que ya era tarde y  no llegaba hasta ese lugar.
 
El Peche le preguntó cuánto cobraba regularmente hasta ese punto y el taxista le dijo que 80 pesos.
 
El presunto responsable le ofreció 100 pesos y le argumentó que le urgía llegar porque un familiar estaba enfermo. El taxista le creyó y aceptó el trato. Sin embargo, al llegar al destino Herrera Camarillo comenzó a discutir con el taxista, negándose a pagarle los 100 pesos.
 
El Peche sacó una pistola y obligó al taxista a desviarse por unos sembradíos, donde presuntamente lo asesinó de dos balazos. Al darse cuenta que unos cañeros escucharon los tiros y lo vieron, salió corriendo y se aventó a un río, logrando escapar.
 
Durante las investigaciones la policía descubrió la identidad del presunto responsable, pero para ese momento El Peche ya había escapado al DF. 
 
Un juez libró la orden de aprehensión en contra de Alejandro Herrera Camarillo, quien ya estaba preso en el Reclusorio Sur.
Al salir fue llevado de regreso a su estado, donde lo internaron en el penal de San José Cosolapa, donde ya es procesado por homicidio.
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