Llamada delatora

Juan Carlos planeó detalladamente su crimen, pero su teléfono terminó por delatarlo ante las autoridades
Arturo Ortiz Mayén
18/02/2016 - 00:02
Desde que  la vio llegar al local donde se recolectan desperdicios industriales en Tláhuac y en donde ella solía dormir, Juan Carlos Maldonado Álvarez fijó su atención en ella.
La vio caminar hasta el fondo del amplio local con su ropa sucia y desaliñada, y la siguió con la mirada.
 
Era la tarde del 29 de agosto del año pasado y aparentemente en ese momento Maldonado Álvarez comenzó a planear cómo atacar sexualmente a Marisol.
 
Estuvo un par de horas más en el centro de reciclado, ubicado en la carretera Tláhuac-Tulyehualco y la calle Desierto, en el barrio Los Reyes. Después se despidió de su jefe, otro empleado y se marchó.
 
Juan Carlos fue a comer a un local en Iztapalapa, después entró a una cervecería. Pasadas las 11 de la noche regresó al sitio donde trabajaba.
 
Una llamada que realizó a uno de sus familiares revelaría días después su ubicación a la policía.
 
Aprovechando que tenía copia de las llaves de la puerta de acceso al local de desperdicios industriales, ingresó sin necesidad de forzar la cerradura.
 
Durante los primeros minutos del 30 de agosto, Maldonado Álvarez entró al cuarto donde dormía Marisol Ramírez y le colocó las manos en la boca para evitar que gritara.
 
Ella intentó defenderse, pero él comenzó a golpearla. Después de someterla la atacó sexualmente. 
 
la embolsó.  Consumado el ataque, le enredó una cuerda al cuello para estrangularla. Ya sin vida, tomó una hacha y un cuchillo para mutilar el cuerpo. Las extremidades las envolvió en sábanas y las guardó en una bolsa de plástico. 
 
Los restos los subió a la camioneta de su patrón y condujo hasta la calle Camino Real a San Juan Ixtayopan, en la colonia San Juan Ixtayopan, en Tláhuac. 
 
En el asiento del conductor estaba una bolsa negra de plástico con el tronco, la cabeza y una pierna de la víctima. En la batea estaba el resto del cadáver.
 
Alrededor de las 10:00 de la mañana del 30 de agosto, policías preventivos descubrieron el cadáver. 
 
Mientras resguardaban el lugar llegó un hombre que dijo ser el dueño del vehículo. Dijo que se dirigía al Ministerio Público a denunciar el robo cuando le informaron que su camioneta ya había sido encontrada. 
 
Durante los días siguientes, Juan Carlos ya no se presentó a trabajar. El 9 de diciembre, un grupo de agentes de la Fiscalía de Homicidios que le seguía la pista lo capturó en Tláhuac.
 
Ante el Ministerio Público el sospechoso dijo que no tenía nada que ver con el crimen. Como coartada dijo que esa noche estuvo en una cervecería de Iztapalapa, pero al analizar las llamadas que realizó con su celular descubrieron que mentía: sí había estado en el lugar donde asesinaron a Marisol.
 
Descubierto, guardó silencio un par de minutos y después confesó su crimen. 
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