Sin compasión

Una visita inesperada permitió descubrir un aterrador crimen que no inmutó en lo mínimo a su autor
Arturo Ortiz Mayén
12/07/2014 - 04:00
Una carcajada en medio de la tragedia reveló el verdadero rostro de José Eloy Lobato Torres.
 
Al entrar al cuarto donde estaban los cuerpos ensangrentados de una mujer y sus dos hijos, a los que él había apuñalado horas antes, no sufrió mayor impresión. “¡Ay, pero qué cosas!”, dijo frente a los familiares de las víctimas, para después atravesar el patio y subir al segundo nivel de la casa. Apenas cerró la puerta de su recámara soltó una carcajada.
 
Esa mañana del 30 de junio José Eloy Lobato, de 34 años, ya no planeaba estar ahí, en la vivienda de su madre, ubicada en la colonia Lomas de Santa Cruz, en Iztapalapa. Después de asesinar durante la madrugada a Magali de la Cruz Méndez, de 30 años y a los hijos de la mujer, Yubeli, de tres meses y Armando, de cuatro años, iba a escapar.
 
La llegada de Fernando Antonio, ex pareja sentimental de Magali, cambió todo.
 
El hombre, de 29 años, acudió a recoger un vehículo que le había dejado a José Eloy para que lo probara unos días antes de comprarlo. Sin embargo, el trato no se cerró. Fernando llegó alrededor de las 9:40 horas acompañado de un amigo que se llevó el vehículo. 
 
Al estar a solas en el patio José Eloy le dijo a  Fernando que quería aventarse un “round” con él. Fernando le dijo que no quería problemas.
 
“Ya cuándo te los llevas”, le preguntó José Eloy, refiriéndose a Magali y sus hijos.
 
“No depende de mí”, respondió, haciéndole ver que estaban separados. 
 
José Eloy se dio la vuelta esperando que Fernando se marchara, pero él se acercó al cuarto que ocupaba Magali y tocó varias veces.
 
Del cuarto de al lado salió la madre de Magali y su hermana, quien mantenía una relación sentimental con José Eloy.
Al no tener respuesta Fernando quitó un vidrio que estaba flojo para abrir la puerta.  Lo que vio fue brutal: su ex pareja, el hijo de cuatro años de ambos y una bebé de tres meses, de la que él no era el padre, estaban degollados y ensangrentados.
 
Con una navaja de afeitar
 
José Eloy despertó a las 4 de la madrugada cuando sonó el despertador. Se levantó, sintió frío y se volvió a acostar.
 
Una hora después despertó de nueva cuenta sintiéndose molesto por los problemas que tenía, pues —según dijo— su pareja, la hermana de Magali, planeaba dejarlo; además consideraba que Magali era una malagradecida, pues él la había ayudado para que se quedara con la custodia de sus hijos y le debía dinero. Bajó las escaleras y salió al patio, observando que la puerta del cuarto de su cuñada estaba entreabierta y se dirigió hacia allá.  Al entrar encontró a Magali durmiendo junto con la bebé.  De la bolsa  derecha del pantalón sacó una navaja de afeitar plegable.
 
Tomó de la cabeza a Magali con la mano izquierda y con la mano derecha le dio un navajazo en el cuello. La mujer reaccionó sacando sus manos de las cobijas y él le asestó varios cortes más en el rostro y el cuerpo. En ese momento, dijo, la bebé comenzó a llorar. Repitió la acción y degolló a la menor.
 
Cuando salía del cuarto escuchó que el niño de cuatro años, que estaba en otra cama, llamó a su mamá. Se acercó a la cama donde estaba, lo jaló de los pies y al tenerlo a la mitad de la cama le hizo un corte profundo en la garganta. Después salió hacia la calle y tiró la navaja en una coladera.

Después regresó a su cuarto, donde se lavó las manos, se cambió de ropa y se volvió a acostar solo, debido a que su pareja, Nadine, la hermana de Magali, llevaba tres días durmiendo abajo con su mamá, debido a problemas entre ambos. Cuando llegó la policía y entrevistó a todos José Eloy fue descubierto. Sin inmutarse, narró la forma en que lo había hecho. 

TU REACCIÓN
¿QUÉ TE HA PROVOCADO ESTA NOTICIA?
0
QUE CHIDO
0
QUE PICANTE
0
QUE HORROR
0
ME IMPACTA

CONVERSACIONES EN FACEBOOK