Juego macabro

Álvaro encontró la forma de atraer a los niños de los que abusaba valiéndose de uno de los juegos más populares entre los pequeños
Arturo Ortiz Mayén
12/04/2014 - 03:00

Él lo llamaba su “cueva” o su “lugar secreto”, un cuartito oscuro de dos por dos metros en el que sólo había algunas sillas viejas, triques y una colchoneta.Se suponía que Álvaro Martín Uribe Ponce, El Brujo Mayor, usaba ese espacio en la azotea para hacer ejercicio, pero en realidad era el sitio para satisfacer sus más oscuros deseos, que involucraban a los amigos de su hijo, de tan sólo nueve años.

Para atraerlos hasta ahí, en la parte alta de su casa, en la colonia Emiliano Zapata, delegación GAM, Álvaro Martín encontró el gancho perfecto: un brincolín.

A principios de febrero pasado, mientras el hijo de Álvaro jugaba en la calle con Paola, de cinco años; Azul, de ocho y Uriel, de seis, les dijo que podrían tener un accidente por estar ahí, que mejor subieran a la azotea de la casa donde tenía el brincolín.

Él los acompañó e incluso jugó algunos momentos en esa cama elástica, pero posteriormente se dirigió a su “cueva” o “lugar secreto”.

Según Azul, la mayor de los niños, Álvaro Martín, quien se ganó su apodo de El Brujo Mayor por el tatuaje de la Santa Muerte que le cubre casi toda su espalda, la llamó para que se acercara a la cueva.

Al cruzar la cortina raída, la niña vio que el papá de su amigo tenía los pantalones hasta abajo de las rodillas. Supuestamente le dijo a la menor que le hiciera sexo oral, que otras amigas de su hijo ya lo habían hecho y les había dado dinero. Aunque la atrajo hacia él, lo rechazó y salió corriendo.

Luego regresó a jugar con su hermano, su prima y el hijo del probable responsable.

Después de esto, El Brujo Mayor llamó a Paola para que se acercara a “la cueva”.

Mientras ella se adentraba en ese lugar, los otros niños continuaron jugando hasta que minutos después, al ver que no regresaba, se acercaron. Entre los hoyos de la cortina vieron a la niña de cinco años cumpliendo los deseos del hombre de 36 años.

“Luego salió de la cueva mi prima y nos fuimos de la casa, y mi prima se compró dulces en la tienda con el dinero que le dio el señor”, declaró Azul ante el Ministerio Público.

Paola, la afectada, confirmó la versión de su prima y explicó que Uribe Ponce también la acostó en la colchoneta y la desnudó.

—¿Qué más te hizo el papá de Joel?, le preguntaron en la Fiscalía de Delitos Sexuales.

—Me dio dinero y me lo gasté.

—¿Cuánto dinero te dio el papá de Joel?

—No sé, compré dulces, respondió la menor.

Aunque el día del ataque ninguno de los niños le contó a sus papás lo que había ocurrido, a mediados de marzo Paola le dijo a su mamá que ya no quería ir a jugar al brincolín y narró lo que había pasado en el “lugar secreto”.

Al hablar con los primos de la víctima, éstos le confirmaron su versión, por lo que presentaron una denuncia ante la Procuraduría capitalina.

El 23 de marzo, Álvaro Martín Uribe fue detenido en su casa por agentes de la Fiscalía de Delitos Sexuales de la PGJDF. Ante el MP los menores indicaron que además de tratar de llevarlos al cuarto de azotea, el probable responsable les mostraba videos pornográficos en un celular y les decía que era normal que las personas hicieran eso.

Luego de confirmar las alteraciones sufridas por los ataques del sospechoso, la PGJDF lo consignó al Reclusorio Oriente, donde ya enfrenta proceso por violación equiparada y abuso sexual agravado.

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