Tapatía sufrió trata en Coyoacán

Explotada sexualmente en un bar, una tapatía logra escapar y denunciar a su tratante Yahir Rodolfo Fragoso Medina
Arturo Ortiz Mayén
09/06/2016 - 05:00

Zapatillas, brassier  y tanga. Bailes eróticos en el tubo, pasarelas de desnudos sobre la tarima. Relaciones sexuales con clientes, copas con quien pagaba por su compañía: ese es el infierno que vivió una chica tapatía en El Deseo,  un bar ubicado en la delegación Coyoacán, donde un hombre la explotaba sexualmente. 

Esa vida humillante terminó cuando fue golpeada por el tratante, quien al no recibir la cuota diaria que le exigía, la violó y golpeó. Producto de ello, la jalisciense se lastimó la rodilla y apelando a la "bondad" de su captor, le pidió que la dejara ir unos días a su pueblo con la promesa de que regresaría una vez que pudiera caminar bien. Él accedió, pues así como estaba representaba una carga. 

Temerosa por todo lo que había vivido no buscó denunciarlo, pero él le marcó por teléfono amenazándola de muerte para que regresara a trabajar.

Fue así que la joven presentó una denuncia en la delegación de la Procuraduría General de la República de su estado, donde le indicaron que debido a que el delito era del fuero común, sólo podrían canalizarla con la Fiscalía Contra la Trata de Personas de la Procuraduría capitalina, donde  la atendieron y meses después detuvieron a su atacante. 

El infierno. En enero de 2013, Mónica fue invitada por Emilia Nohemí Treviño a su casa en la Ciudad de México. Ambas se conocieron en Facebook semanas antes y durante sus conversaciones, Mónica le comentó que planeaba mudarse a la capital del país en busca de mejores opciones de empleo. Emilia le ofreció que se quedara a vivir en su casa y Mónica aceptó sin saber a qué se enfrentaría.

Al llegar a la Ciudad de México, Emilia le presentó a su novio: Yahir Rodolfo Fragoso Medina. Juntos fueron primero al bar El Deseo, ubicado en  Calzada del Hueso, en la colonia Girasoles, en Coyoacán. 

Después se trasladaron al departamento de Yahir, ubicado cerca de la estación del Metro Hidalgo, según consta en la averiguación previa FDTP/TP-1/T1/29/16-03.

Ahí las dejó solas y Emilia le dijo que no deberían de salir hasta que Yahir regresara. “Nos podemos meter en problemas, se pone muy agresivo”, le dijo.

En los días siguientes,  Mónica perdió su libertad. Yahir la amenazó y le dijo que si quería continuar con vida tenía que hacer lo que él le ordenara. “Aquí estás sola”, le dijo recordándole que nadie intervendría por ella. Sólo salía cuando Yahir pasaba por ellas en un taxi para llevarlas a una estética para que las maquillaran y peinaran. Después las llevaba al bar El Deseo, donde se tenía que poner lo que Yahir le daba: unas zapatillas, un brassier y una tanga. Así tenía que bailar en un tubo mientras se quitaba esas prendas, caminar desnuda por la tarima, beber con los clientes y hacer privados con ellos. Todo el dinero que obtenía se lo entregaba a su captor. Durante dos años, todos los días, esa fue su rutina hasta que la lesión que le provocó Yahir en la rodilla la llevó de regreso a su pueblo.

Huyó a Morelos. En marzo pasado, después de rendir su declaración ante el Ministerio Público en la Fiscalía contra la Trata de Personas, las autoridades organizaron un operativo en el bar.

Liberaron a varias mujeres que presuntamente vivían la misma situación que Mónica. Aunque detuvieron a empleados del lugar, Yahir no fue detenido esa noche. Durante dos meses, el presunto responsable logró ocultarse hasta que fue ubicado en el estado de Morelos, donde fue capturado.

Yahir Fragoso fue consignado ante el juez 49 penal con sede en el Reclusorio Oriente, quien el pasado 25 de mayo le dictó auto de formal prisión, con lo que inició su juicio por el delito de trata de personas.

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