Cuenta mortal

Los acreedores no perdonaron la deuda que César Adán arrastraba dentro del penal de Santa Martha Acátitla
Arturo Ortiz Mayén
09/04/2015 - 05:00

irado en el piso del dormitorio 4, zona 2, estancia 211 del penal de Santa Martha Acatitla, en la delegación Iztapalapa, César Adán le pidió a su amigo Mario que se acercara y con gran dificultad le dijo: “El Beto y El Jimmy… ellos fueron”.

Cuando intentaba responderle, César Adán, de 30 años, se convulsionó, al tiempo que el tono pálido se apoderaba de su rostro.

Ese 12 de diciembre de 2013, mientras era trasladado al Hospital General de Iztapalapa, el reo César Adán Hernández, quien purgaba una condena por robo agravado, falleció.

A unos cuantos metros de ahí, sus atacantes, El Beto y El Jimmy trataban de curarse las heridas que César Adán les alcanzó a hacer al tratar de defenderse.

Las de El Beto, Roberto Jiménez Cervantes, eran de consideración, por lo que primero fue llevado a la enfermería de la prisión y posteriormente trasladado al mismo hospital donde fue certificada la muerte de su rival.

 

Pleito anunciado. El homicidio de César Adán era cuestión de tiempo.

Desde hacía varios días Roberto lo había amenazado de muerte por una deuda. “O me pagas o ya verás”, solía decirle a solas o en presencia de otros reos del mismo dormitorio.

Adicto a la mariguana, César Adán agotaba de inmediato los escasos pesos que sus familiares le llevaban los días de visita o que él mismo obtenía en prisión.  Para costear su adicción a la mariguana recurrió en varias ocasiones a Roberto Jiménez, a quien no había podido pagarle lo que le adeudaba.

Según la averiguación previa FIZP/H4/T2/0411/13-12, Mario Lennin Pichardo, el amigo de César Adán, escuchó en varias ocasiones cuando lo intimidaba.

“Días antes escuché como lo amenazaban, Adán no le pagaba y le daba largas”, señaló.

Otro preso, Víctor Manuel Yépez, señaló que días antes del pleito que terminó con la muerte de Adán, éste buscó a Roberto para pedirle que “lo aguantara” con el dinero que le debía.

Su intento por llegar a un acuerdo fracasó, pues Roberto lo golpeó, amenazándolo de muerte una vez más. 

—Ya te di muchos chances cabrón, necesito la lana ya, le dijo en presencia de varios testigos. 

El 12 de diciembre, día de La Virgen de Guadalupe, Roberto fue decidido a cobrarse con la vida de Adán la deuda económica que tenía.

Discutieron hasta que El Beto sacó una punta con la que atacó a su rival.

Adán lo enfrentó e incluso logró herirlo con ese mismo objeto punzocortante.

En el lugar, otro reo presenció el pleito. Él le contó a los agentes de la Policía de Investigación que mientras ambos se enfrentaban llegó Alejandro Espinoza Ledezma, El Jimmy, para ayudar a El Beto.

Entre ambos picaron en varias ocasiones a César Adán, dejándolo gravemente herido. Después huyeron. 

Cuando Mario Lennin llegó a ver a César Adán, alertado por los gritos, lo encontró tirado en el piso y sangrando. 

Aunque estaba grave aún alcanzó a escuchar de su boca el nombre de los homicidas, quienes ahora enfrentan un proceso por homicidio calificado, que se suma a los que ya enfrentaban por robo agravado en pandilla.

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