Falsificadores de ilusiones

Un sencillo truco de manos era suficiente para que dos africanos estafaran a personas deseosas de duplicar "una inversión" en dólares
Arturo Ortiz Mayén
02/07/2015 - 05:00
El engaño  y la ambición fueron la mezcla exacta que permitió a dos hombres originarios de Costa de Marfil defraudar a varias personas, a las que les prometieron duplicarles su dinero.
 
Para lograr su estafa, los extranjeros se presentaban en hoteles de la zona centro de la ciudad y luego de ubicar una posible víctima le indicaban que podían falsificar dólares con un elevado nivel de calidad.
 
Acercarse a su objetivo no era fácil, pues lo que ofrecían, aún sí hubiera sido cierto, era un delito. Por eso se mostraban seguros, dispuestos a ofrecer jugosas ganancias mediante una inversión inicial, que les sería devuelta uno o dos días después. La ambición de las víctimas, a quienes les daban poco tiempo para analizar lo que les ofrecían, jugaba a su favor.
 
Una vez enganchados, convencidos de que habían sido afortunados al ser elegidos, les mostraban rápidamente la forma en que falsificarían el dinero. Envolvían un dólar  en papel aluminio, colocaban otro papel para calcarlo y le rociaban un químico “especial”, que sólo era agua con colorante.
 
El proceso era rápido, decían, pero tenía que hacerse billete por billete, por lo que tomaba al menos un día duplicar una suma importante.
 
Al mostrarles la supuesta falsificación, les prometían jugosas ganancias si invertían alguna suma que ellos duplicarían. 
 
La verdad era que tenían dos billetes iguales que manipulaban sin que las personas se dieran cuenta.
 
Una de sus víctimas vendió un taxi y un microbús para entregarles los recursos y duplicar sus ganancias, mientras que un empresario de Chihuahua, que estaba de visita de trabajo en el DF, les entregó 50 mil pesos y estuvo a punto de “invertir” medio millón de dólares, que finalmente no les entregó.
 
Durante varias semanas operaron sin que alguien se atreviera a denunciarlos. A pesar de tener muchas víctimas, ninguna se presentaba ante el Ministerio Público a sabiendas de que de alguna forma ellos también pretendían participar en un delito: la falsificación de billetes.
 
les tienden una trampa. Finalmente, a finales de 2014  una de sus víctimas les tendió una trampa. Les dijo que uno de sus familiares quería invertir y les pidió verlos. Se reunieron en un hotel del Centro, donde fueron detenidos por agentes de la Procuraduría capitalina.
 
Akere Achu Simon, de 38 años y Herman Mebtsi, de 36, fueron capturados cuando recibían una bolsa con dólares. Aunque fueron consignados a prisión por la Procuraduría capitalina acusados de fraude, ninguna de sus víctimas se presentó durante el proceso y obtuvieron su libertad.
 
La PGJDF supo que salieron del país, pero se desconoce si están de vuelta.
 
No es la primera vez que hombres de origen africano son detenidos en el Distrito Federal por este delito.
 
En 2005 tres personas originarias de Camerún fueron acusadas de defraudar a un empresario mexicano que les entregó 120 mil dólares como parte de un proyecto para construir gimnasios. 
 
En 2006 un sudafricano fue capturado en posesión de 60 mil dólares falsos que cambiaba por pesos mexicanos a un costo menor al del mercado.

 

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