La historia de la niña que llegó bailando al mundo

Un parto es un momento sagrado, es un viaje
09/05/2016 - 14:38

Son casi las dos de la mañana, te tengo a mi lado amada Elah, mi hermosa hija, mi niña que llegó bailando al mundo, en tu primer cumpleaños quiero escribirte esta historia, la maravillosa historia de tu llegada a este mundo, a un año de ese día en el que llegaste a mover todo en mi vida, a llenarla de más brillo, de más luz de otros colores que no sabíamos que nos faltaban hasta que empezamos a gozar de tus destellos ya en la tierra, me haces tan feliz Elah, has sido una gran compañera de viaje, una gran Maestra, una Preciosa cómplice en toda la extensión de la palabra, y yo que amo a las palabras, que adoro tejer con ellas, no he encontrado las justas para dejarte un testimonio de tu llegada al mundo.

Mi Amor, tengo casi un año deseando escribir esta historia, una breve y mágica historia la de nuestro parto, un parto es un momento sagrado, es un viaje, se dice que el alma de la madre abandona su cuerpo para viajar a las estrellas para traer al alma de su bebé y lo creo, sé que es así.

Mi bella Elah, tu parto fue un baile entre el cielo y la tierra, preciso, perfecto, asombroso también y por ello me ha costado tanto escribirlo, me regalaste un milagro, llegaste en un parto en casa, con tu madre de pie sin dolor y lo hiciste de pies, se llama parto podálico, conocí ese nombre segundos antes de conocerte a ti, saber que existía nombre para lo que acababa de escuchar, que venías de pies, me dio en medio de mi viaje certeza absoluta, si tenía nombre entonces ya había sucedido y todo estaría bien y si, todo estuvo más que bien, no conté cuántas contracciones de las que te hacen revolcarte entre la vida y la vida habré tenido, pero Mi Niña, valieron cada una su “peso en oro”, entre las 9:28 de la noche y las 11:51 de la noche del 26 de abril bailamos juntas tu llegada a este mundo…

Todo empezó una semana antes, pasaron los cumpleaños de tu hermano y de tu papá, 17 y 18 de abril (tu fecha probable de parto) y entonces decidimos que ya, que estaba el banquete servido para tu llegada, algo me dijo el 19 de abril que no sería ese día, el 20 hubo algunas contracciones que ya dolían pero no había constancia, así llegó el 21 y me regalaste la primera joya, no eras Aries eres Tauro, mi Torita Bella y Sofisticada, todo el embarazo pensé que viviría con tres Aries pero no, llegó el 22 de abril, día de la Tierra, me parecía fantástico para tu llegada pero tu tenías aún cosas que enseñarnos en mi vientre, a mí y a todos los que vivimos de cerca tu llegada a la vida.

Pasaron días de cambios, de miedos, de soltar de aprender de estar, de eso Elah, de ESTAR, a mí, a tu Madre siempre acelerada siempre corriendo hacia algún sueño, me sentaste a estar para ti, para la vida, ¡sabes cuánto gocé esos días Mi Amor! Días de sol, de paz, de silencio, de contracciones que te acercaban, que preparaban el camino, cada una de las mujeres que estuvo en el círculo que nos cubrió a ti y a mí en tu llegada al mundo nos regaló algo en estos días, cada una con su magia y su poder, con su sabiduría y su fuego fueron viniendo a casa a dar y a recibir: Laura Cao, Yolanda Victoria, Karla Lara e Ivonne Mijares, tu Abuela, la última terapia fue con Yolanda, fue tan hermoso, sentí a Dios sentado a mi lado, abrazándome, Papá y yo soltamos a nuestro bebé Iam para darle el espacio de convertirse en Hermano Mayor, sabíamos que apenas llegaras al mundo habría una metamorfosis en él y nos estaba costando dejar ir a ese bebé y nos dimos cuenta y lo agradecimos y nos permitimos sorprendernos, sabíamos que apenas te mirara sería otro y así fue, creció de repente, se hizo un niño grande de repente, y nos encantó, es tan fantástico, (estoy llorando) escribo estas líneas y mi corazón baila y mis ojos lloran ante el milagro de la vida, es todo tan común y mágico a la vez, algo que pasa todos los días pero que observado con detalle a precisión muestra la cara más bella de Dios, la de la vida misma corriendo por todos los que habitamos un cuerpo y es tan bello, tan poderoso, tan transformador poder verlo, poder apreciarlo y dejarte conmover ante estos cambios, de bebé a niño, a hermano mayor…

Así esos días, días de reencontranos con nosotros mismos entre nosotros como pareja como aliados, días de vivir desnudos frente al espejo de la vida, abandonados a la corriente de la misma esperando tu llegada, una llegada que nos sorprendió a todos, yo tenía todo listo en la casa para recibirte, ya Laura, tu partera, había dejado con días de anticipación una buena parte de su equipo para el parto, teníamos todo, certeza, verdad, miedos abrazados, todo listo y así amanecimos el 26 de Abril, desde que abrí los ojos te sentí más cerca que nunca, supe que ahora sí, que este era el día, le pedí a Papá que se fuera al centro comercial con tu Hermano pero recibimos una llamada de nuestra compañía telefónica dejándonos saber que nuestros nuevos teléfonos estaban en la tienda, le dije a Papá que entonces iría con ellos, así nos fuimos a “Santa Fe” uno de los centros comerciales más visitados y en domingo, pues recogimos los teléfonos, compramos en otras tiendas mis últimos pendientes, aceites, una toalla de baño para ti, ropa cómoda grande, pero bonita, para los días de post parto, compramos helados, hoy entiendo que yo no veía gente, sólo corrientes de vida, me sentaba cuando venía alguna contracción y seguía caminando (mejor imposible para acercarte al mundo) pero hecho sin intensión vale el doble, ya Karla mi amada Socia y nuestra Doula en tu parto me había dicho que fuera al centro comercial, plan con maña, una camina distraída y camina y camina y sin tensión, todo afloja toda la maquinaria empieza su curso sin la interrupción de la mente… Mujeres Sabias las que nos acompañan a parir… eso son.

Llegamos a casa pasadas las 4 de la tarde, ahora caminé descalza en el jardín, comimos Iam, Papá y yo juntos, gozando del sol y viento suave en la mesita del jardín, brindamos por tu llegada, platicamos de todo y de nada y entramos como a las 7 de la noche al cuarto de televisión a ver una película: “El Mago de Oz” la original, como dice Iam y entonces cuando el Mago de Oz hacía entrega de los dones al León, al Hombre de Hojalata y al Espantapájaros, sentí que venía una buena, una contracción tocaba la puerta, se acercaba una ola grande y me acosté, puse un cojín entre mis piernas y la dejé llegar, pues rompí la fuente… sentía agua, era la fuente, llamamos a Karla, a tus Abuelos, que volaban a Europa al día siguiente por un mes y ya no podían más, estaban a nada de cancelar o posponer el viaje, Sabia Niña que los dejaste ir en paz, llamamos a Laura y Yolanda y acordamos todos que en horas estarías aquí, todos ya alerta y pendientes, sin embargo y como un tren bala una vez que hicimos las llamadas todo se desató, empezaron las contracciones intensas.

Papá llamó a Laura minutos después de la primera llamada por petición mía, ya que ví una pequeña mancha en el piso y quería asegurarme de que no fuera meconio, era parte del tapón mucoso, al otro lado de la línea y bastante lejos de nosotras Laura alcanzó a escuchar mi grito de contracción y le dijo a Papá que llamara a Karla que ya viniera a nosotras y que ellas venían ya, yo me fui al cuarto de tu hermano Simon, en donde había preparado mis velas, mi incienso, mi rebozo colgado esperando a ser jalado con toda la fuerza de tu llegada y empezó el baile, intenso y poderoso a las 10:38 p.m. llegó Karla, -cuando me contó la escena de su llegada amé más a nuestros hombres, la recibieron cenando cereal en la barra de la cocina, pacíficamente… mis gemidos de música de fondo e Iam (puedo verlo perfecto), sólo estiro su dedito para señalarle el camino hacia nosotras- la vi aparecer en el marco de la puerta desde la cama, feliz y brillando y es que todos te esperábamos ya con ansias, su primer parto en casa, quien le diría que meses después viviría el propio con Pablo, tal vez sólo el mismo Pablo y tu verdad, poco después llegó tu Abuela con Abuelo de polizón que se quedó escondido en la cocina, y las contracciones intensas y yo entre gemidos de Diosa, gritos de mujer y risas de niña te llamaba, tuve visiones tan bellas Elah, la más significativa la que está plasmada en una foto que ya conocerás, esa que tomé entre contracción y contracción: de una mujer hermosa con el pelo volando montada a caballo guiada por otra pequeña hadita, -reflejo del incienso, una vela y un par de libros sobre el buró en la pared- tú, amada pequeña mía ya tenías tu plan de viaje perfectamente trazado, sabías que llegarías de pie y te volteaste y por fin entraste en el canal de parto, te sentí, le dije a Karla que ya estabas ahí, Papá ya había llevado a Iam a dormir, nunca olvidaré su carita deseándome buenas noches perfectamente en paz con mis gemidos, seguramente reconociéndolos de su llegada a la vida, Karla llamó a Papá para medir tu frecuencia cardiaca con el doppler entre contracción y contracción, yo los aventé a los dos, éramos un tren, un tango tú y yo, empecé a preguntar por mis parteras, sabía que estabas a minutos, Karla y tu Abuela me daban paz, ya estaban cerca, Papá encendía velas por toda la casa, nos llenaba el jacuzzi, estaba en su papel, el de proveedor, Karla me pidió hacer un tacto pero no sintió tu cabeza, de modo que me dijo que no estabas ahí y yo ya te sentía tan afuera, el dolor, los pujidos, ya era el momento, pedí cambiarme de espacio a la regadera, si no sentían la cabeza las contracciones eran intensas, demasiado grandes para no estar ya en trabajo expulsivo, me metí a la regadera del cuarto de Iam y tuyo, antes fui al baño, me lavé las manos y apagué la luz en el baño de Simon, era una tormenta en mi misma, me movía por intuición por qué no me metí en la regadera del cuarto en el que ya estaba por qué me cambié de cuarto… Una mujer pariendo es una corriente de vida tan fuerte, tan potente, tan irracional, tan viva siguiendo deseos de dos almas que bailan el baile mismo de la vida, ya ahí volvía a preguntar por Laura y Yolanda, y volvía a decirle a Karla que estabas llegando, trajo el banco para partos, una especie de dona, y me hizo otro tacto y ahí estaban ¡tus pies! “son los pies” me dijo, con la cara de “poker” más firme que pudo poner ¡lo que habrá pensado!… Su primer parto en casa, de su Socia, de su amada Elah y venías de pies, yo ya no podía dejar de pujar y en ese perfecto momento llegaron otras Diosas, mis amadas parteras el círculo de mujeres estaba listo, Laura dijo que el parto era podálico que estabas perfecta, que respirabas por el cordón umbilical, me pidió que me enderezara más y yo vertical y tu descendiendo al mundo logramos en segundos tu pase de mi vientre al mundo sin dolor, sin rasgarme, sin problema alguno, sin tener que hacer ninguna maniobra, ningún corte absurdo, sólo siendo testigos todas del poder de la vida, llegaste de pies, bailando al mundo Elah Rosario, en un precioso y perfecto parto, saliste con dos circulares de cordón en el cuello, Laura te sostenía y yo metí mis dedos entre el cordón umbilical y el cuello, Yolanda se acercó a sacarlas por tu cabeza y te voltearon y te tomé en mis brazos y vi tu hermosa cara…, pedimos la hora, Yolanda dijo tiempo después 11:53 p.m., yo sé que llegaste 11:51 p.m., pero de pies para todos era un correr sin correr, observar atentos con plena confianza, Karla fue a la cocina por el equipo para tomar las muestras de células madre, llegó Papá, me senté de nuevo en el banquito para parir, aún en la regadera, te pegué a mi pecho, pero sabía que la placenta no llegaría ahí, nos regresamos al cuarto de Simon, salío la placenta, Papá cortó tu cordón umbilical, todos en paz, la música sonando, las velas encendidas y brillando, tus ojos destellantes y presentes reconociéndolo todo, todo era amor, celebración, baile, te pesaron a mi lado, estabas limpia así es que no hubo necesidad de limpiarte de más, te medimos, te hablábamos, te gozamos, bajaron a Iam abrió el ojito te vió sonrío y se volvió a quedar dormido, los Abuelos se quedaron para verte en la mañana antes de su vuelo y nada Mi Amor, así de maravilloso, de precioso comenzó tu viaje en esta tierra, hoy escribo de madrugrada, a un año de escribir de madrugada también esa carta en la que te contaba con cuántas ganas espreraba ya conocerte, agradezco a mi alma su fuerza, la certeza con la que vivo esta hermosa vida, te agradezco por elegirme como Madre en este tu bello viaje… Alma Sabia, Elah Amada, vuelvo a la cama a tus brazos, a dormir a tu lado, vuelvo a la certeza de tu aliento.

Comparto llena de Amor este parto contigo, quien sea que lo leas, he vivido dos hermosos partos en casa, he tenido a mis maravillosas parteras conmigo, a mi extraordinario Marido a mi lado, pero tener un parto en casa es algo que cada madre con su pareja debe decidir con una certeza propia y muy clara de sus verdaderas y más profundas convicciones… Mi deseo y lo que apoyo con toda mi voluntad es el Parto Respetado HUMANIZADO, que cada Ser que llega a la tierra pueda hacerlo de forma sagrada respetando su voluntad divina y sabiduría primigenia, sé que muchos leerán la historia de un parto podálico en casa con miedo, mi vida es sólo una pequeña prueba de que el amor es más mucho más poderoso que el miedo, en ella todo sucede de forma perfecta, en su tiempo pues yo vivo en esa convicción pero respeto el momento y las convicciones de cada alma, entendiendo que cada ser merece la dignidad de su propio proceso.

Bendiciones a cada alma que ha pisado, que pisa hoy y que pisará mañana la tierra.

Claudia Lizaldi Mijares

 

Una foto publicada por Claudia Lizaldi (@claudializaldi) el 4 de May de 2016 a la(s) 5:21 PDT

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