Doce uvas, Por Lulú Petite

Lulú revela los deseos que tiene para el año que está por comenzar
Lulú Petite
30/12/2015 - 21:44

Querido diario: 

Por fin, otro año termina. Honesta-

mente no tengo nada de qué quejarme.

Ha sido un buen 2015, tanto en la cama como fuera de ella. 

Fue un largo camino con tramos maravillosos. Me alegra haberlo recorrido de cabo a rabo. Pero ni modo. Todo tiene su final. Los libros, las historias, los buenos y los malos momentos, los gobiernos, las películas, las relaciones, los orgasmos, los ciclos de vida. En fin, absolutamente todo se acaba.

Un año es un capítulo más para el conteo general de nuestros días y éste no fue la excepción. Me es imposible terminar 2015 sin ponerme un tantito sentimental. Es mucho lo que quisiera reunir en palabras, pero el tiempo apremia. Ya las celebraciones comienzan y la algarabía se respira como el olor de una cena calientita, recién hecha. Ya huele a fiesta, a copas chocando, a brindis.

En este último día que tacho en el calendario, antes de emborracharme hasta el tuétano y recibir con abrazos y brincos el año que comienza, quisiera despedirme del año que se va. Después de la medianoche cuanto le corresponde o mejor dicho, le correspondía, quedará en verbo pasado. A lo largo y ancho del mundo hemos demostrado que albergamos un millón de bondades que prevalecerán siempre ante las atrocidades que algunos cometen.

Gracias 2015, espero que nos sirvas de punto de partida para encontrar nuestra felicidad y merecida paz. Que nos demos cuenta y apreciemos al prójimo, a los amigos, a los familiares, a los seres queridos y a los amantes, por supuesto, para que los valoremos. Gracias 2015 porque estuviste a toda madre, con altibajos y cicatrices, pero con enseñanzas y retos superados.

Necesitaba lidiar con este arranque de sincera alegría mezclada con melancolía. Por eso decidí dar también la bienvenida a los 365 días (o 366, por aquello de que eres bisiesto) que se avecinan. He aquí mis doce uvas para arrancar con viento en popa. Ahí te van, querido 2016 mis determinaciones, que no propósitos, para ir desarrollando mientras tú sucedes:

1. Mantendré buenos sentimientos y malos pensamientos. Con “malos” me refiero a traviesos, atrevidos, perversos y creativos. Si he de caer, que sea en tentaciones, no vivimos para quedarnos con las ganas de nada.

2. Veré menos futbol y practicaré más deporte: Correr, brincar, nadar, pedalear, coger. Es más divertido hacer que ver y con media FIFA en el bote y la otra mitad bajo sospecha, no quiero ser ingenua, si me gusta el lodo, mejor me lleno de él en el pasto y no lo veo en torneos amañados.

3. Llevaré el rumbo de mi vida a mi manera, sin que nada ni nadie se me imponga. Cualquier obstáculo que me encuentre, añito nuevo, lo superaré. Pero ponlos, me gustan los retos.

4. Gozaré los mejores orgasmos. Anótalo bien. Quiero muchos, de todos los tipos, marcas, tamaños y colores y que mis clientes también los tengan y que sepan cómo dármelos a mí. Si venimos al mundo a ser felices, creo que ésta es la mejor manera de serlo.

5. Trabajaré. Sé que el dinero no lleva a la felicidad, pero por lo menos te deja más cerca. Bien ganado, ningún peso es malo. Abundará la clientela y me contagiaré con la astucia en los negocios de los más habilidosos.

6. Viajaré mucho. Recorreré el país y usaré mi pasaporte. Visitaré a mis clientes y conoceré, en la cama y fuera de ella, las maravillas de ser libre.

7. Amaré, pero no sólo de ese amor de dos que termina en besos y cama. Quiero cariño. Este mundo lo necesita. Quien me quiera querer, bienvenido, yo estaré también dispuesta a querer a mucha gente.

8. Participaré. Siempre he pensado que la política es un laberinto con trampas y tramposos, pero también creo que hay quienes quieren hacer mejor las cosas. No es mucho lo que puedo esperar de la política, pero menos lo será si no hago lo que me toca. Si todos hiciéramos lo propio, no habría más duelos como el de París, de Siria, de Ayotzinapa, ni un imbécil como Donald Trump podría ser presidente. Por favor 2016, de ningún modo lo dejes llegar. La política es como la prostitución, hasta el más bruto, si puede pagar, te pone una ‘cogida’ horrible y se va feliz, creyendo que lo hizo de maravilla.

9. Leeré. Quiero leer muchos libros. Tengo el sueño de escribir y, según me dicen, el único caminito para lograrlo es seguir leyendo.

10. Me sorprenderé. Que persista el misterio. Que no tenga que saberlo todo. Que cada día sea como una caja de sorpresas, que no sepa qué viene hasta quitarle el moño y abrir el paquetito. Todo con precaución, pero consintiendo los riesgos aceptables.

11. Cogeré. Ojalá todo el mundo coja. De día y de noche. Esto bastaría para terminar con las guerras y los conflictos. No es fácil pelearse a mitad de un beso.

12. Esperaré. No pretendo hacerme expectativas falsas, nada del otro mundo. De eso trata la esperanza, de saber esperar qué es lo que viene de aquello que vas construyendo día a día. Bienvenido 2016 ven ya, que tañen las campanas, para ver de qué te tratas.

Feliz año nuevo

Lulú Petite

[email protected]

 

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