“El amor” Por Lulú Petite

El amor más importante es el propio; de la forma en que te quieres, amas todo lo que te rodea
Lulú Petite
25/11/2014 - 03:00

Querido diario:  Separó un poco su cuerpo y siguió besándome. Teníamos rato de no vernos. Comencé a desabotonar mi blusa, él deslizó la tela por mis hombros y espalda. La lanzó al sillón. Chasqueó sus dedos en el broche del sostén y liberó mis senos, acariciándolos con ternura. Sentí sus manos, siempre tibias, tocando mi piel. Estaba contenta. Terminé de quitarme el resto de la ropa camino a la recámara.

Me recosté en mi cama, boca abajo. Estaba cansada después de un viaje de trabajo. Tomó un pomo de aceite, puso un poco en su palma, frotó sus manos y comenzó a acariciar mi espalda desnuda. Cerré los ojos y me dejé apapachar.

¿Qué si tengo novio? Pues… digamos que sí. Si a César le puedo dar un rol en mi vida actual, el más cercano a la realidad es ese: Es mi novio. Se preocupa por mí, me atiende, salimos en plan romance y hacemos el amor. El sexo es bueno y el entendimiento magnífico. Andamos por la vida sin secretos ni simulaciones y nos queremos de veras, así que cumplimos con todo aquello para que un par de personas puedan llamarse novios. El caso es que no lo somos. Hemos decidido no ponerle etiquetas a nuestra relación: Novios, amantes, pareja, ponle como quieras, lo importante es que estamos juntos.

A veces los protocolos más que hacer fuerte una relación, la condicionan y resulta que un noviazgo deja de ser cuestión de corazón, para volverse asunto de pertenencia. Por eso prefiero no caminar en arenas movedizas.

¿Qué somos? ¡Enamorados! No necesariamente uno del otro, pero el amor que sentimos nos hace felices a ambos y el tiempo que pasamos juntos lo disfrutamos intensamente en lo humano, en lo sexual y, desde luego, en lo sentimental.

¿Qué pienso del amor? Creo que amar es lo más importante en la vida. Es inspiración, fuerza, pasión. Es lo que nos da sentido.

No me refiero, desde luego, al amor que nos venden en los cuentos de hadas. Aunque parezca egoísta, creo que el amor más importante es el amor propio. De la forma en que te quieres a ti misma, depende la forma en que puedes querer todo lo que te rodea. De allí nacen los demás amores: el amor a tus padres, a tus hijos, a tus hermanos, a tus amigos, a tu familia y, desde luego, a tu pareja.

Mucha gente piensa en el amor, sólo como una forma de realizarse en pareja. Estamos muy influenciados por la idea del amor romántico. El tipo de amor del que hacen caricatura en las telenovelas. Yo creo que antes deberíamos aprender más del amor propio. Sólo quien se quiere es capaz de querer. Nadie puede dar lo que no tiene.

Si confundir amor con pareja es un error, confundir amor con sexo es un disparate. Todos, mujeres y hombres, sentimos la necesidad de una caricia o de un rato de lujuria. Eso no significa que amemos a todo aquel con quien cojamos. El sexo cuando amas es maravilloso, pero también puede ser simplemente un acto de placer. Pura biología.

El viernes comí con un cliente. Un espléndido hombre: Trabajador, joven, exitoso, guapetón e inteligente. Enviudó hace poco y es un padre amoroso. Un partidazo. Hace tiempo que nos conocemos y, como cliente, tenemos una espléndida química en la cama. Sabe hacerme el amor.

Esta vez, en cambio, durante la comida, me acribilló con las más francas declaraciones: Me propuso irme a vivir  con él y ver qué pasaba. Me conseguiría un trabajo “decente”, estaría con sus niñas y seríamos como marido y mujer ¡Felices para siempre! La pretty woman rescatada convertida en adorable concubina. Lo escuché casi callada y de mal humor.

Las putas vendemos sexo, no amor. No podría decir que es imposible enamorarme de un cliente, ya me ha pasado. Pero jamás por conveniencia, ni por una propuesta incómoda. El amor nace, no se pacta. En la mayoría de los casos, quien se enamora de alguien a quien le paga por sexo, busca más compañía que amor. No es amor, es soledad y. francamente, la soledad es traicionera.

Una profesional está en lo suyo. Puedo pasarla de maravilla con un cliente, disfrutar sus besos, dejarme llevar por el placer y sentir un orgasmo. Pero eso lo consigo porque sé que, después del sexo, cuando nos volvamos a poner la ropa, será de nuevo un desconocido, alguien con quien hice un acuerdo mercantil. Sexo por dinero. Punto.

Después de la comida decidimos no ir al hotel. No estábamos de ánimo. El amor es maravilloso y, si es lo que quieres, búscalo. Para cada tornillo hay al menos una tuerca que le embona. Estoy segura de que mi cliente, si es lo que busca, puede encontrar fácilmente a  una chica que lo adore. Basta con que él lo decida y empiece a tomar mejores decisiones personales, de entrada, quererse más.

Al final, yo soy una puta con novio. Aun así, sin etiquetas, si a César le puedo dar una función en mi vida actual, la más cercana a la realidad es esa: Novio. Así que me olvidé del trabajo, dejé que me diera un masaje delicioso y después nos amamos varias veces. Diría que hicimos el amor, pero ese ya lo llevábamos hecho.

Hasta el jueves

Lulú Petite

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