Fantasías, por Lulú Petite

Lulú recuerda la importancia de jugar con la mente
Lulú Petite
03/09/2015 - 04:00

QUERIDO DIARIO: ¿Tú con qué fantaseas? Me refiero, desde luego, a fantasías sexuales. Yo a veces me masturbo imaginando que hago el amor con otra chica. Imagino a una mujer delgada, de cara bonita, senos grandes y pezones duros, redondos y erectos, como goma de lápiz. La imagino risueña, pero dominante. Muy femenina, pero capaz de llevar las riendas de una buena cogida, de modo que yo me ponga flojita y ella me haga suya despacito, beso a beso, caricia a caricia, yendo y viniendo de un orgasmo al otro. La pienso devorándome con una mirada seductora y me comienzo a tocar.

Imagino que nos besamos apasionadamente, que exploramos nuestros cuerpos mientras nuestros labios, frenéticos, se comen entre sí. Me gusta imaginar que beso sus pechos, me llevo a los labios sus pezones y succiono con fuerza. Cierro los ojos y me acaricio imaginando sus besos, su cuerpo irreal, sus piernas haciendo tijera con las mías, nuestros vientres rozándose, sus labios examinándome, su lengua bebiendo de mi boca, su aliento calentándome la piel, sus palabras sucias susurradas a mi oído. Sueño con sus senos en mis labios y con los suyos en mi sexo, construyéndome, poco a poco, uno y otro y otro orgasmo maravilloso. Siempre que me masturbo con esa fantasía en la cabeza, termino arañando las sábanas y gritando de placer.

La semana pasada fueron dados a conocer los resultados de la encuesta realizada por la Asociación Mexicana de Salud Sexual (Amssac) sobre las fantasías sexuales de los mexicanos.

Las fantasías sexuales son imágenes mentales de connotación sexual creadas por el inconsciente. Imaginar no necesariamente significa que pienses realizarlas, pero se trata de representaciones voluntarias o involuntarias que estimulan nuestro deseo sexual. La imaginación es, sin duda, el afrodisiaco más potente; por eso, a nuestras cabezas vienen situaciones que muchas veces no nos atreveríamos a llevar a cabo en realidad, pero que al tratarse sólo de imaginación, aceptamos y disfrutamos.

Lo mismo para inspirar una masturbación, que para ponerle condimento al acto sexual, la imaginación nos puede llevar por caminos deliciosos. Aunque casi siempre queda en el plano de lo imaginario, en ciertos casos una fantasía puede llevarse a la realidad como parte de un juego sexual o como una experimentación. Mientras sea legal y voluntario, no tienes por qué quedarte con las ganas de nada.

Por ejemplo, alguien puede fantasear de vez en cuando con las historias que escribo. Igual no faltará quien me haya dedicado una buena ‘chaquetita’ o alguna pareja a quienes inspiré a jugar a que ella era una ‘escort’ y él un cliente o, quizá, en una de esas, habrá quién se haya decidido a levantar el teléfono, llamarme y convertir la fantasía en una experiencia vivida. Desde la mera evocación hasta la fantasía cumplida, hay toda una gama de posibilidades en lo que el cerebro hace con nuestra sexualidad.

No siempre llevar una fantasía a la práctica tiene buenos resultados. Algo que imaginaste muy erótico, ya en terrenos reales puede perder magia. No es lo mismo soñarte cogiendo con dos chavas, que estar con ellas y no saber ni cómo atenderlas a ambas. En cualquier caso, la fantasía es un afrodisiaco y hay que saber disfrutarlo, tanto para despertar nuestro deseo, como para llevarla a la realidad.

Según la encuesta de Amssac (hecha a mil 80 mexicanos de entre 18 y 75 años) 8 de cada 10 hombres y 7 de cada 10 mujeres dijeron haber fantaseado, al menos una vez, con participar en una orgía.

El 70% de las mujeres contestó que han fantaseado al menos una vez con tener sexo con otra mujer y el 48% de los hombres ha fantaseado con hacerlo con otro hombre.

El 55% de las mujeres y el 67% de los hombres ha fantaseado con intercambiar parejas, el 73% de mujeres frente a un 93% de los hombres ha fantaseado con tener sexo con alguien que no conocen, al 91% de los hombres les gustaría participar en un trío, el 90% de hombres y mujeres ha fantaseado con hacerlo en un lugar público.

Eso sí, casi todos, el 97% de los encuestados, hombres y mujeres, fantasea con tener sexo con la persona amada ¡Maravilloso! Al menos es alentador, aunque parezca contradictorio que, después de todo, la fantasía sexual más recurrente sea el amor.

El sexo por amor es delicioso. Según la encuesta, casi todos hemos tenido la fantasía de coger con la persona amada. Claro, que amemos a una persona no significa que esa persona nos ame. Supongo que en esos casos la fantasía es más intensa. Lo que más se desea, muchas veces, es lo que no se puede tener.

Hace unos meses, comencé un experimento con personas que estaban enamoradas y mal correspondidas. Muchos me contaron su historia. Elegí a dos y comenzamos a trabajar juntos para ver si lográbamos que les dieran el sí. Ya tengo algunos resultados, pero de eso te cuento el martes ¿Va?

La encuesta completa sobre fantasías sexuales la puedes descargar de la página de Amssac: amssac.org

 

Un beso

Lulú Petite

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