Antojitos Mi Casita, con sabor a gloria

En la cochera de doña Lourdes puedes disfrutar desde unas deliciosas Migas, hasta unas enchiladas de mole y cecina
Paola Ascencio
27/05/2016 - 09:47

En Antojitos Mi Casita se come como debe de ser: con mucha calidad, poca espera y con un sazón casero que parece traído de las mismas manos de cualquier abuela cocinera. Quizás por eso su negocio escondido dentro de una cochera, ha perdurado durante 13 años entre una de las calles más silenciosas de Azcapotzalco. 

En este local de tamaño reducido, y ataviado con artesanías mexicanas, los antojitos mexicanos están al alcance de todos. Son de receta tradicional, una que ha pasado de generación en generación y que llegó a las manos de María de Lourdes Mendoza cuando tenía cuatro años. 

Trabajando en su casa y aprendiendo a cocinar, doña Lourdes creció entre huesos de espinazo de puerco, epazote, jitomate y demás hierbas para aderezar. Cuenta que en su destino, la idea de ser cocinera no estaba contemplada, y es que aunque desde niña su mamá le enseñó a cocinar, su oficio estaba en maquilar. 

Años después, tras casarse con su esposo Raúl Salcedo, y luego de convertirse en ama de casa, las ansias por trabajar la llevaron a poner su propio negocio. Así un 23 de agosto del 2003, la pareja decidió poner fe en las cazuelas que hoy atraen a cientos de comensales dentro de su hogar. 

En su diminuta cochera, las mesas de plástico, las sillas y la plancha para asar se convierten en los aliados preferidos de Lourdes. Ahí, largos filetes de cecina cubierta en queso Oaxaca, pambazos caseros bañados en salsa roja recién molida y preparada, y quesadillas de pollo, queso, flor de calabaza o chicharrón, se tuestan, doran y cuecen hasta quedar impecables en sabor. También se preparan sopes de tortilla natural, embadurnados de frijoles hogareños, suavecitos y triturados a mano. Entre sus especialidades y guisos preparados a la mexicana, las enchiladas no podían faltar. Son de un mole artesanal que tiene como base almendra y nuez, por lo que su sabor no es salado, pero tampoco es tan dulce como para empalagar. No cae pesado y se acompaña bien con las tortillas asadas en comal y que abrazan trocitos de pollo desmenuzado. Si prefieres algo caldoso, vete por su pancita, que tiene un sabor salado y sobresale por su jugosa carne rugosita, pero la gran estrella del lugar es el plato de migas. Con bolillos cocidos en horno de tabique, una sopa caldosa con sabor a epazote, jitomate, ajo, cebolla y con un toque de chile morita, sus migas son picositas, económicas y se sirven en porciones generosas. 

Preparadas con un pan que no se fríe, sino que se pone a dorar sobre el comal, sus migas se sirven dentro de una cazuela de barro y se duchan en el provechoso caldo entomatado que resguarda trozos de perico o huesitos de cerdo con carne de cabeza de lomo y se acompañan con cebolla, cilantro, chile y limón. ¡Son tan grandes que no tendrás lugar para degustar algo más! Además, puedes consentir tu paladar con un café de olla artesanal, elaborado con canela y piloncillo. 

¿Dónde?

Visítalos los domingos de 9:00 a.m a 5:00 p.m, y a partir de junio, sábados y domingos en el mismo horario en Capilla de Los Reyes #15, colonia Barrio de Los Reyes, en la delegación Azcapotzalco. 

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