Reta al dolor y arma su vida

Dulce María se aferra a la religión y la psicología para superar su parálisis cerebral; una cosa pide a la vida: visitar al papa Francisco
Astrid Sánchez
17/03/2016 - 05:00

Desde hace siete años,  los doctores  desahuciaron a  Dulce María Bastida  y le daban pocos días de vida. Ella, en lugar de aceptar y esperar la muerte, renació y comenzó una nueva historia.

Sus armas: la religión y la sicología. Apoyada de Dios y del estudio de la mente, Dulce María  aprovecha ahora cada amanecer y vive al máximo cada uno de los días en que tiene la oportunidad de abrir los ojos.

 Esto, a pesar de que su vida no es fácil, porque el dolor no cesa ni durante los sueños. Dice que no sabe lo que es dormir una noche entera y no recuerda lo que se siente despertar sin molestias. 

Son las secuelas de la parálisis cerebral infantil que provocan que sus órganos estén presos dentro de su cuerpo, oprimidos, desviados y que causan complicaciones cardiacas y pulmonares.

INEXPLICABLE.En 2009 una arritmia y una falla pulmonar le cerró las posibilidades de sobrevivir, pero su cuerpo continuó funcionando a pesar de que todo apuntaba a que se detendría. "Un tractor completamente descompuesto que sigue prendido", así describieron los doctores su condición.

“Es una calidad de vida difícil, tengo dolores permanentes desde que abro los ojos hasta que me duermo, pero estoy contenta porque Dios demuestra que aunque la ciencia diga hasta aquí, hay alguien superior que me da más tiempo para aprovechar a mi familia y amistades”, comenta.

da todo de sí. En la iglesia y en la escuela da todo de sí, por lo que su currículum cada mes crece. A sus estudios de psicología se le suman diplomados en tanatología, programación neurolingüística, hipnosis terapéutica y sus cursos de cómputo. Por el lado religioso, además de haber sido catequista, promueve una comunidad de lectura de la Biblia cerca de su domicilio, en Naucalpan; cursa el tercer año de la Escuela Pastoral en la Parroquia de la Asunción de María; faltan 10 años para terminar en dicha escuela.

"Me gusta promover la lectura de la Biblia porque creo que inyecta valores y previene la delincuencia y la violencia. Los 13 años de Escuela Pastoral son para estar capacitada para evangelizar y conocer las corrientes filosóficas de la religión", explica.

La psicología llegó a su vida como terapia personal tras sufrir bullying durante toda su etapa escolar, pero al acercarse al estudio descubrió que podía aplicarlo a la vida diaria, incluso con su familia y amigos.

“Me interesé por la tanatología porque te ayuda a superar pérdidas y yo estaba pasando por una cuando me desahuciaron porque todo mi proyecto de vida se truncó. Entendí que también podía ayudar a mi familia a asimilar el hecho de yo estar desahuciada”. Después del duelo, Dulce María y su familia ya no hablan de muerte. El reto es disfrutar esas alegrías inesperadas que llegan todos los días.

Sólo una cosa le pide Dulce María a la vida: que le brinde la oportunidad de ir al Vaticano a visitar al papa Francisco, a quien admira y ama. Dulce asegura que mientras tenga la oportunidad de vivir hará lo mejor que pueda por los demás.

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