Tiene espíritu trabajador

A pesar de tener huesos de cristal, Kano siempre encuentra la manera de llevar el pan a casa
Astrid Sánchez
09/06/2016 - 05:00

Kano sale temprano de casa, se coloca sus bastones y se prepara para trabajar. Lavando microbuses, de checador en una base de taxis o trabajando en la construcción de un edificio, Alejandro busca la manera de llevar el pan a casa.

 A pesar de padecer osteogénesis imperfecta (padecimiento conocido como Huesos de Cristal), Alejandro Mejía Carpio nunca ha pensado en pedir limosna.

 Su espíritu trabajador lo ha llevado a realizar diferentes oficios, incluso aquellos en los que correría el riesgo de sufrir una fractura.

"Nunca he pensado en mendigar, tengo demasiado orgullo y sé que sí puedo hacer las cosas, no tengo miedo", comenta.

 Hace apenas una semana, su primo Esaid Ruiz  le brindó la oportunidad de trabajar en  una obra en Tlalnepantla, cerca de su domicilio.

 Esaid adaptó una mesa y un pequeño banco para que Kano pueda cortar vidrio cómodamente y en pocos días han  logrado colocar todas las ventanas del tercer piso.

 "Yo veía que andaba con los microbuseros y se me hacía que era un trabajo muy pesado para él, por eso me lo traje, aquí está tranquilo", comentó Esaid, quien presume con orgullo ser como un hermano para Kano.

 Al equipo se les unió Miguel Ángel Mejía, también primo de Alejandro, y entre los tres ya han conseguido colocarse en otros proyectos.

 Después de esta construcción hay mucho trabajo, aseguran.  Y aunque no lo hubiera, Kano se encarga de conseguirlo.

 "Ya en la colonia me conocen y me contratan y si alguien me rechaza busco otro y otro hasta conseguir".

 Alejandro sube con confianza los escalones que lo llevan al tercer piso, después de más de 75 fracturas ya no le teme a las lesiones; su preocupación, dice, es lastimarse y no poder ayudar a su madre, cuya salud se ha visto afectada los últimos días.

 "Yo le ayudo a mi mamá, ella siempre me ha ayudado cuando no puedo hacer las cosas y ahora hay que intercambiar papeles. Por ahora, no me puedo detener, ella es mi mayor impulso", comenta.

 Y es que su familia ha sido su principal apoyo para salir adelante y no dejarse vencer.

 Los obstáculos se siguen sumando: la enfermedad de su mamá que la llevó al borde de un infarto y recientemente perdió el apoyo del Seguro Social.

 Su sueño de poner una vidriera podría verse detenido porque la falta de medicamento afectaría sus huesos.

 Sin embargo, Alejandro sonríe y se concentra en su trabajo.

 "Voy a continuar hasta que Dios o las fracturas me lo permitan", asegura.

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