Es casado y me aguanto

“Mi amante siempre me complace, hasta que el éxtasis invade mi cuerpo y el placer se me escurre entre las piernas”
Yudi Kravzov
30/05/2016 - 05:00

Soy una mujer afortunada porque disfruto de la felicidad que da el sexo y del amor que me da un hombre. Por desgracia, su mujer lo conoció primero que yo. 

 Me gusta cómo me habla, cómo me mira y cómo me hace el amor. Antes, el sexo no me emocionaba. Tuve tres novios y ninguno me hizo sentir lo que mi amante logra. Perdí la virginidad a los 19. Mi novio y yo estábamos en su casa. Su mamá andaba en la cocina. Nosotros nos subimos a ver la tele. La señora dijo que iba a salir un momentito al mercado y mi novio y yo aprovechamos para fajar. En tres segundos su miembro estaba completamente erguido. Se lo acaricié. Me levantó la falda, me bajó los chones y me senté sobre él. Yo no quería perder mi virginidad en un episodio rápido en casa de nadie, pero él estaba súper caliente y yo también; él se vino y yo ni sentí nada. No duramos mucho tiempo.  

 

 Con mi segundo novio todo era coger siempre igual, en el cuarto de un hotel, junto a su oficina, y a la hora de la comida. Mi ex se encueraba, me desvestía, me lo metía, jadeaba dos minutos y no me daba tiempo de acabar. Con el tercero, era lo mismo, pero en su casa. Vivía con sus abuelos y en medio de la siesta de los viejitos, me hincaba en el sillón y justo cuando yo empezaba a calentarme, él acababa. En cambio, en el primer encuentro con mi amante, supe lo que era un verdadero orgasmo. Digamos que con él aprendí de sexo y lo más importante, de mi cuerpo. 

 

 Desde el inicio supe que yo no le era indiferente. Lo nuestro comenzó como una amistad de pláticas, salidas, cafés y paseos. Siempre supe que es casado. No sé cómo fue que comenzamos a tener una relación más intensa, más cercana y más nuestra. Tomamos la decisión de pasar a la intimidad y entonces  descubrí en él a un ser tierno y cariñoso que sabe hacerme gozar al tiempo que él disfruta. Me besa el cuello y me lleva a la locura. Recorre mis muslos con el mismo afán que yo recorro los suyos; me desviste poco a poco, llevando un ritmo justo y maravilloso. Siempre estoy ansiosa de volver a verlo. Adoro sus visitas, perderme en su deseo, fugarme a disfrutar emocionada y dejar que nuestras caricias vayan subiendo de tono. 

 

 No he permitido que mis pensamientos y mis miedos interfieran con el deseo. Desde que empezamos, nuestros besos se han ido multiplicando. Creí que el placer verdadero no existía en la vida real. No me importa que siga casado, mientras no se meta con una tercera.  

 

 Se me eriza la piel de sólo pensar lo que a su lado siento. Puedo pasarme muchas horas pensando en cómo me besa, sube mi falda y va entrando en mí... Conforme pasan los segundos, puedo sentir cómo se mueve dentro, más y más rápido, y eso me altera toda. Nunca me canso de pedirle que me dé más. Él siempre me complace, hasta que el éxtasis invade mi cuerpo y el placer se me escurre entre las piernas.  

 

 Cada vez que me entrego a él es una manera diferente de decirle que lo amo. Me siento afortunada. Puedo gritarle al mundo que han pasado los años y seguimos felices. Está casado, por eso es mi amante, y como lo conocí después que su mujer, me chingo y me aguanto.  

 

TU REACCIÓN
¿QUÉ TE HA PROVOCADO ESTA NOTICIA?
0
QUE CHIDO
0
QUE PICANTE
0
QUE HORROR
0
ME IMPACTA

CONVERSACIONES EN FACEBOOK