Alucino a su novio billetudo

“No sabe trabajar, pero eso sí, le gusta beber, hacerse el simpático, invitar rondas de tragos, y de vez en cuando, traer a la casa una botella de tequila, cosa que a mi papá lo vuelve loco de felicidad”
Yudi Kravzov
26/09/2016 - 05:00

Mi hermana Gabriela está enamorada de un tonto que es hijo de un señor con mucha lana. Trae un coche del año e invita a mi hermana a cenar a lugares muy finos. Se hace el hombre de mundo, pero yo sé que es un hijo de papi, un mamón prepotente que se la pasa hablando de lo que va a hacer en lugar de lo que está haciendo. 

 A mí me cae gordo desde hace varios años. Era novio de la hermana de mi amigo René y le decíamos que iba a tener que aguantar a este pendejo prepotente en comidas familiares, en bodas y bautizos.  

 ––Si se casa con tu hermana, hazle al güey una despedida, pero para siempre ––le decía yo muerto de la risa. 

Y es que la vida ya es suficientemente compleja como para emparentar con un tipo que se lava las manos de cualquier cosa, que se hace el gracioso cuando deja su coche estorbando y que presume los viajes que ha hecho su papá. 

 Mi madre lo detesta porque cada que habla dice una idiotez. Sin embargo, mi hermana aspira a ser la primera dama de esa familia de pedantes, que de seguro son incultos, que no saben saludar y que creen que teniendo billete, pueden demostrar que son fregones. En todo caso, el fregón es el papá, que ha sabido meterle duro al trabajo. En cambio, el novio de mi hermana no sabe trabajar; eso sí, le gusta beber, el wiri wiri, hacerse el simpático, invitar rondas de tragos, y de vez en cuando, traer a la casa una botella de mezcal o  tequila, cosa que a mi papá lo vuelve loco de felicidad. 

 Desconozco a mi hermana. Para nosotros siempre fue más importante la buena vibra. La pedantería del dinero nunca fue parte del juego de ser quienes somos.  Cuando se divorciaron los papás del novio de mi hermana, él se quiso quedar con su papá. Dicen las malas lenguas que por eso se descompuso, por convivir con tanta vieja urgida, con prostitutas a las que les daba ternura y lo atendían por necesidad. Yo le digo a mi hermana que un hombre que siempre le anda pagando a las viejas para tener sexo, al rato hasta cogiendo la va a tratar mal. No puede ser que  Gabriela se quiera convertir en una frívola de pestañas postizas que se pasa la vida atendiendo al marido y dándole hijos... Por favor, si mi hermana Gabriela y yo queríamos cambiar el mundo; destruiríamos el sistema financiero y le meteríamos un virus a las cuentas de todos los bancos para que nadie tuviera dinero y todo fuera gratis. Soñábamos con cambiar las cosas y hacer de este mundo un mejor lugar para vivir, pero se enamoró de ese idiota y ahora la desconozco. 

Me da flojera su preocupación por las uñas pintadas, por comprarse accesorios de moda y alaciarse siempre el pelo. Me gustaba hacer yoga con ella, andar en bicicleta, salir juntos con mi amigo Juan y recorrer pueblitos e iglesias. Ahora mi hermana anda en un ambiente de hueva, deja que su novio le hable golpeado y se preocupa mucho por el "cómo me veo” y el “qué dirán".   Siempre voy a querer a mi hermana, pero si no despierta y no se pone viva, la voy a perder. Yo creo que necesita olvidarse de la vida que ese idiota promete darle, y ponerse a trabajar para tener la vida que ella quiere darse, porque jugar a hacerse tonta le va a costar.  

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