Deseo oculto

Una rutina monótona, esconde las apasionadas ilusiones de un hombre separado
Yudi Kravzov
05/07/2014 - 04:00
Tomás
 
Me gustaría conocer a una mujer que guste tanto del sexo, de los besos y de las caricias como yo; una que quiera hacer el amor antes de cenar y que prefiera quedarse en la casa viendo el fut en pijama, en lugar de ir al cine o a un restaurante ruidoso, caro e incómodo. 
 
Quiero encontrar a alguien que ande como yo, en busca de nuevas aventuras y vibras extrañas, que quiera reinventarse desnuda en el recorrido de nuestros cuerpos. 
 
 Soy divorciado, tengo tres hijos y vivo en casa de mis padres; aparento ser tranquilo y mi vida personal la conocen pocos. Estoy casi seguro de que nadie se imagina que en mi cabeza viven muchas, muchísimas fantasías que sólo yo imagino.
 
 Sueño con conocer a una mujer que me haga olvidar mi tremenda soledad y que le dé un giro a mi vida; una mujer que me exija sexo, que esté siempre caliente, que sea querendona, apapachadora y muy sensual. 
 
Una mujer que quiera hacer el amor seis días a la semana, en el coche, en su recámara, antes de cenar o encima de la mesa donde desayunamos. 
 
Deseo conocer a una mujer insaciable, fantasiosa y que adore mis caricias; que se pasee desnuda por los pasillos de su casa; una amante a la que le gusten también las chicas. 
 
Si no es mucho pedir, que no sea celosa y que de vez en vez, me acerque a sus amigas y las lleve a nuestra cama como un tributo de amor. 
 
Sueño con una loca desquiciada que se compre lencería y me la presuma puesta, que abandone el pudor cuando me mire y a la que no le dé asco nada.
 
 ¿Que cómo le hago para parecer un angelito ante los ojos de mis padres y mis hijos? 
 
Es fácil, nunca peleo con mi madre, ayudo a mi papá con el mantenimiento de la casa, soy amable con mis compañeros de trabajo, le reprocho a mis hijos que nunca tienen tiempo para mí, hago vida social del otro lado de la ciudad, no le hago dramas a mi ex mujer y trato de conservar a mis amantes lejos de los lugares que frecuento con familiares. 
 
Me duermo temprano de lunes a viernes, y los fines de semana que no veo a mis hijos, les invento a mis padres que salgo por razones de trabajo. 
 
Me voy al Centro a recorrer las calles y los antros, en busca de caricias que a veces pago, con mujeres que compro, con las que me quiero acostar o con extranjeras que andan buscando historias para llevarse de vuelta a su país. 
Generalmente, termino en un hotelito limpio y de bonita fachada, cerca del Eje Central.
 
 Entre semana, antes de dormir, imagino a mi mujer ideal chupándome el cuerpo muy despacito. A veces sueño que amanezco atado de pies y manos, desnudo, con una tremenda erección, y que entre que despierto y me duermo, ella me dice cosas lindas.
 
Quiero pensar que hay mujeres que se excitan con la idea de tener sexo casual sin el compromiso de una relación formal. 
Me gusta imaginar a una mujer que piense como hombre y que por lo mismo, no se aferre a formar una pareja. 
 
Busco a una que sepa llevar su vida propia y que no necesite que la llene de regalos, de explicaciones o de falsas promesas; que no tenga yo que halagarla, ni llamarla si no me da la gana; que no me haga drama si no le contesto un mensaje, que no le importe si durante dos días o más no doy señales. 
 
Anhelo una mujer que entienda que el sexo no necesita de explicaciones, que no pregunte con palabras, que lea y entienda en mis caricias todas las respuestas.
TU REACCIÓN
¿QUÉ TE HA PROVOCADO ESTA NOTICIA?
0
QUE CHIDO
0
QUE PICANTE
0
QUE HORROR
0
ME IMPACTA

CONVERSACIONES EN FACEBOOK