Sueño húmedo

Helena Danae
01/08/2018 - 10:34

Hola, mis amores, me dio gusto leer cómo mi columna pasada los motivó a llegar con una sorpresa para sus parejas, sin necesidad de que fuera un día especial, algunos me preguntaron qué había soñado, porque en la columna pasada terminé diciendo que disfruté hasta cuando estaba dormida, por eso hoy les platico mi sueño húmedo, a ver si también los inspira.

Me quedé pensando en el nuevo disco de Marilyn Manson, ese que mi novio me regaló. Entonces mientras me quedaba dormida sonaba en mi cabeza “Tattoed In Reverse”, imaginando el video, cuando caí rendida mi subconsciente seguía imaginando cosas perversas: Me vi sentada en una silla negra, parecía más bien un trono, yo estaba con lencería blanca llena de pintura negra, mi piel tenía manchas negras, la música sonaba muy al fondo como si estuviera en otra habitación. 

De pronto vi entrar a otras 17 mujeres, cabe decir que sabía que era ese número porque es mi número favorito, todas vestidas de rosa y labios rojos, tacones negros, mientras caminaban hacia mí levantaban sus faldas para enseñarme su ropa interior, entonces miraba y al frente había una silla más, ahí estaba él sentado, me paraba de mi silla y caminaba hacia él, cada paso que yo daba era el mismo que daban las otras mujeres, nuestros movimientos eran idénticos y él disfrutaba del espectáculo. 

Empecé a tocarme y ellas lo hacían también, giré hacia mi izquierda y empecé a besarme con una de ellas mientras le rompía la ropa, todas hacían lo mismo, terminamos juntas y desnudas frente a él y así nos tocamos de manera más cachonda y nos metimos los dedos, y si yo lamía mi mano, ellas lo hacían también. 

Él se puso de pie y caminó justo hacia mí, las mujeres se sentaron en forma de mariposa y nos miraban, yo traté de verlas, pero él tomó mi cara y se la acercó, me susurró “mírame sólo a mí”. 

Cuando me besaba y tocaba mis pechos, mis pezones estaban duros y yo demasiado excitada, así me di cuenta que era él, Marilyn Manson quien me estaba besando, bajó su mano pasando por todo mi abdomen hasta llegar a la vagina, ahí se la pasó jugando con mis labios y metiendo los dedos en todo mi centro, los movía de adelante hacia atrás, provocando un pequeño orgasmo, justo cuando sacó sus dedos eyaculé sobre su mano, fue un placer gigantesco, pero ni siquiera lo veía venir, mis rodillas se doblaron y terminé hincada frente a él.

Entonces se lo sacó, tan grande y jugoso como me lo imaginaba, no tuvo que darme la orden, yo empecé a chuparlo feliz, mis manos rascaban su zona y entonces él terminó en mi boca y su expulsión era dulce como la mermelada de piña, era delicioso, nada amargo, era néctar. 

Cuando reaccioné recordé que las mujeres estaban ahí, todas caminaron hacia mí y comenzaron a tocarme y susurrarme al oído “despierta, es hora de la comida con los amigos”, entonces desperté feliz y vi que era mi novio. 

Cada vez que sueño con Marilyn lo siento más real, más cercano. 

¡Los adoro! 

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