Sensual y placentero

"Mis pezones estaban duros al sentir sus manos, así nos besamos y estábamos acercándonos, él rozaba mi vagina por arriba del calzón”
Helena Danae
15/08/2018 - 05:18

Hola, mis amores,  feliz miércoles, espero la estén pasando súper bien y tengan buenas noticias para mí, así como yo las tengo para ustedes, hoy quiero contarles cómo pude tener un encuentro sexual tan satisfactorio, aún sin haber tenido penetración.

Un chico, de quien prefiero omitir su nombre, me invitó a comer a su casa, pedimos comida italiana y había vino tinto, estuvimos viendo películas y 

entre risas,  me manché con el tinto, se me cayó encima y se escurrió hasta mis lolas, se mojó mi blusa y parte de mi brasier.

Traté de limpiarlo, pero no fue muy efectivo y terminé más embarrada que limpia, sin pena me quité la blusa y caminé hacia el baño para enjuagarme, se abrió la puerta lentamente y él se arrimó para verme, entonces por el espejo le sonreí y lo invité a pasar abriendo la puerta completamente.

Se puso detrás  y empezó a mover mi cabello hacia un lado lentamente, sentía su respiración en mi nuca y el calor de su cuerpo en mi espalda, no estaba pegado a mí, pero lo sentía cerca, desabrochó mi brasier y me lo quitó rozando sus dedos por mis brazos, bajé mi pantalón, y así en calzones me metió a la regadera, cuando abrió la llave sentí el agua que estaba fría y eso hizo que mi piel se pusiera chinita y  me abrazó.

Él aún tenía ropa, moderó el agua y empecé a besarlo mientras lo desvestía, nos quedamos en calzones los dos, me limpió el pecho, donde había derramado mi copa, mis pezones estaban duros al sentir sus manos, así nos besamos y estábamos acercándonos, rozaba mi vagina por arriba del calzón y el agua hacía que sintiera más rico aún.

Sus caricias llegaban hasta mi clítoris y así se agachó, empezó a morderme y lamerme por arriba del calzón, no hacía falta estar completamente desnuda, el agua hacía que mi piel y la tela estuvieran muy unidas, así que cada movimiento se sentía al mil.

De pronto, mi calzón empezó a gotear más de lo normal, había terminado, me hizo venirme por arriba de la ropa. Subió hasta mi cara y se limpió todo mi jugo que había caído en su boca y nariz, cerré los ojos y me recargué en la pared, sintiendo el agua caliente caer sobre mi cuerpo recién complacido.

Cerramos la regadera y salimos del baño, me prestó algo de su ropa para poder estar cómoda y así me quedé dormida en su cama. Cuando abrí los ojos ya era de madrugada y él estaba a mi lado dormido, me quedé acostada y pensando en lo que me había pasado y que hace mucho tiempo  no había sentido algo así.

Tenía una sensación de mariposas en el estómago, pero para ser sincera no sé si eran por “amor” o porque de verdad ese orgasmo fue mágico.

Les dije, ni siquiera hubo necesidad de una penetración para que disfrutara de una manera alucinante, hasta hice squirt y eso me dejó dormir de manera relajada. ¿A ustedes les ha pasado?

¿Qué creen que sea lo qué pasa, es la persona o el tiempo? ¿Qué nos hará terminar tan rico, aunque nos hagan cosas que ya nos habían hecho antes? 

Espero con ansias el próximo miércoles para estar en sus manos.

¡Los adoro!

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