Hacer el amor

Helena Danae
22/08/2018 - 05:18

Hola, mis amores, espero que tengan un miércoles bonito y lleno de amor y buena vibra, pero si va mal yo les mando mucho amor, con la intención de que su día mejore.

Hoy quiero platicarles lo que yo siento cuando hago el amor, y es que aunque suene cursi, no es lo mismo hacer el amor que tener relaciones sexuales, incluso ambas cosas puedo hacerlas con la misma persona o con diferentes.

Cuando hago el amor, no necesariamente debe ser todo tierno y lleno de caricias, puede ser rudo, con jalones de cabello, embestidas muy profundas y llenas de energía, pero hay una conexión más allá de lo físico, una unión especial, puede ser amistad, amor o algo muy en común.

Sientes cada toque, cada palabra, la respiración, más allá de lo corporal. Puedes empezar mientras cocinas, llegar por detrás, bajar lentamente la ropa y tener un toqueteo, poner las manos sobre la mesa, y así encorvados empezar a moverse suavemente, de adelante hacia atrás, simulando lo que haríamos si estuviéramos dentro, cada movimiento aunque aún no haya penetración, te hace sudar y poner los ojos en blanco.

Y así te imaginas a esa persona especial haciendo todo lo que les gusta, aunque estés de espaldas y con los ojos cerrados, puedes tener muy consiente el rostro de la persona con la que lo estás haciendo, anhelas tenerlo más cerca, y llega ese momento donde ya todo pasa de ser un calentón a convertirse en un momento más erótico y sobre todo candente. 

Además, tienes muy claro en la mente no sólo tu placer, sino también el de la otra persona, imagínenselo así: después de un rico cachondeo, la subes a la mesa, sus nalgas quedan a la orilla y sus piernas abiertas, comienzas a lamer alrededor de las piernas hasta llegar a su centro, pero observas cada gesto y reacción que ella tiene, mientras haces un buen trabajo tus ojos están clavados en su cara, disfrutas verla gozar, sentir en tu boca más humedad porque está soltando todo su jugo, y te gusta ese sabor, cuando está a punto de terminar pareciera que tú también lo vas a hacer, porque estás tan excitado de verla gozar, que ya no cabes dentro de ti. 

Así, sin más, ella termina y agradecida baja para ahora exprimirte cada gota a ti, su mirada igual está clavada en tu rostro y sus uñas empujan tus nalgas, las aprietas para que tu cadera se ponga bien contra su cara, ves cómo gotea porque la hiciste llegar y se calienta más al verte disfrutar. Cuando estás a punto ella se levanta y se lo incrusta, su pierna sobre la mesa y tu metiéndosela, faltaba muy poco así que rápido los dos tienen un orgasmo delicioso. Se miran y están felices, porque el otro lo disfrutó tanto como tú. ¡Para mí eso es hacer el amor!

A diferencia de cuando tengo relaciones que me preocupo más por mi placer, quiero ser servida, que me hagan un buen movimiento y sentir delicioso, puedo hacerlo mientras miro al techo y pienso solamente que hay alguien dándome duro y yo lo estoy gozando, que si me subo arriba de él, me muevo a mi placer, hasta llegar a terminar y me tumbo en la cama mientras él ahora lleva su ritmo.

 Terminamos y es una buena cogida, pero hacer el amor se vuelve una buena anécdota. Esa es la diferencia y de las veces que he hecho el amor, las tengo bien marcadas en mi memoria, ¿para ti cuál es la diferencia? 

¡Los amo! Pórtense mal, pero cuídense bien.

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