Amorosa solución

Helena Danae
18/07/2018 - 05:18

¡Hola, mis amores, hermoso miércoles para todos y todas! Los saludo feliz de poder estar en sus manos.

Les cuento que tuve una anécdota divertida en mi viaje de fin de semana, mi pareja y yo discutimos por una tontería, ya para dormir nos deseamos las buenas noches, pero la almohada fue muy buena consejera y cuando despertamos, de manera sincronizada, comenzamos a tocarnos.

Ambos sabíamos que era la reconciliación, yo acostada boca abajo y él arriba de mí, pasando los dedos por mis orejas y su boca rozando mi nuca, podía sentirlo duro en mi trasero.

Mis lolas se apachurraban con el peso, lo que las hacía ver más grandes. Mi piel se ponía chinita cada que él exhalaba. Así empezó a hacérmelo y terminamos sudando y felices de nuevo.

El sexo de reconciliación es una de las mejores maneras de darnos la paz después de peleas sin sentido, pero hay un detalle, cuando la discusión fue seria y es algo más fuerte, no en todas las ocasiones es la mejor opción tratar de reconciliar a la persona enojada de esta manera. 

Y prefiero decirle: “Sé que me gusta el sexo y lo disfrutamos muchísimo, pero ahora no es el momento más indicado para eso”. La mejor solución es arreglar el problema hablando, el tiempo que sea necesario y ya después que todo está más tranquilo podremos ser felices de nuevo en la cama. 

A mí me encanta que me acaricien cuando necesito bajar mi estrés, sentir las yemas de sus dedos en mi piel que se eriza es algo relajante, además mi mente se pone en blanco, es como si nada hubiera pasado y una vez ya relajada, y con mi mente clara, es el momento de la acción. 

Y es que si lo hacemos al revés, en lugar de sentir placer recuerdo el problema y ya no disfruto, ni puedo darle un buen orgasmo a él. Por otro lado, he tenido sexo aún enojados, aclaro que todo depende de las situaciones, no es lo mismo que estemos enojados porque él llegó tarde a que sea un problema familiar, en donde él incumplió o alguna falta de respeto. 

Veámoslo como faltas menos graves, algo que no afecta a nuestra integridad, algo más como ¡No bajaste la tapa del baño! En esos casos, sí lo hemos resuelto con sexo y debo admitir que me ha gustado, es un gusto culposo y es que ambos le ponemos ese picante, ese resentimiento que se transforma en cogidas más duras, en metidas más profundas y en mis uñas rasguñando toda su espalda, así descargamos nuestra molestia  y terminamos con besos dulces, caricias y frases como “para la próxima bajaré la tapa”.

Cada relación es diferente y cada persona piensa distinto, el objetivo es tatar de conocernos lo mejor posible y así adelantarnos a algunas situaciones o identificar cuándo es buena ocasión para el romance y cuando no es la mejor idea del mundo.

¡Los adoro más que ayer y 

espero leerlos siempre en mis 

redes sociales!

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