Chorros de placer

Sexo 10/08/2016 05:00 Actualizada 18:34
 

Helena Danae

Hola, mis chulos lectores, ¿qué tal les han parecido las columnas que les traemos todos los miércoles? Las fotos son un extra y las hacemos con mucho cariño para ustedes.

La semana pasada, les dije que hablaría sobre el squirt que hice en mi escena para Sexmex, fue el primero en mi vida y debo admitir que no he logrado otro con tanto éxito, fue novedoso.

 Para quienes no sepan lo qué es un squirt, les explico que es la eyaculación femenina, porque las mujeres también podemos eyacular y eso depende de la manera en que nos estimulen nuestro clítoris.

He leído bastante y sé que todas las mujeres podemos tener esa clase de eyaculación y al entrar en pláticas sobre el tema con amigos y amigas, hay un cierto disgusto por saber que ellas jamás han eyaculado, y de ellos que jamás han logrado hacer que una mujer eyacule, lo que provoca dudas de si los orgasmos han sido fingidos o no tan reales.

En mi experiencia les digo que es la primera vez que eyaculo, sin embargo, en mi vida sexual he logrado innumerables e intensos orgasmos, de esos que hasta necesitas un poco de tiempo para que tu cuerpo vuelva en sí. Por ello no creo que la eyaculación femenina sea la muestra de un orgasmo.

Si sus chicas jamás han tenido uno, no se sientan culpables o no piensen que no las han hecho disfrutar.

Además, según he leído, existe una glándula llamada Skene por cuyos conductos se realiza la eyaculación femenina; en algunas mujeres estas glándulas han desaparecido, y de quienes aún la tienen  no todas pueden lograr un squirt.

El líquido que sale es transparente, incoloro y no huele. Es expulsado como un chorro, a presión o como una cascadita.

Muchas mujeres sienten vergüenza al eyacular, porque no saben lo que sucede con su cuerpo, llegan a creer que es orina porque no se puede controlar y nunca falta el hombre que malinterprete el hecho y no ayude a la confianza de la mujer.

Alguna vez, una chica me preguntó acerca de los “chorros” que avientan las actrices porno, se veía muy interesada en el tema, después de platicar un rato y una cuantas copas de vino tinto, terminamos en la cama desnudas, besándonos y en un instante ella estaba boca arriba mientras yo la masturbaba  con fuerza y de repente tuvo un maravilloso squirt. A decir verdad, yo estaba fascinada pues era la primer mujer a la que yo le provocaba una eyaculación, la miré y ella en vez de disfrutar su orgasmo, cerró las piernas, me miró avergonzada y me dijo: ¿Eso está bien? Sonriendo le dije que era algo que pocas podían hacer, pero que se dedicara a disfrutar, la noche siguió y no puedo ni recordar la cantidad de squirts que tuvo, se veía feliz y liberada.

El descubrimiento de mi squirt para mí fue distinto. Por mi cumpleaños, Fernando me regaló un vibrador en forma de conejo, se activa con un botón y se van cambiando las velocidades con otro; la nariz del conejito vibra, además las orejas tienen un movimiento particular.

Llegamos a la locación y comenzó la grabación, el tema era que yo debía presentar el producto que se puede conseguir en la tienda en línea de Sexmex. Acostada boca arriba comencé a masajear mis labios y sentir lo humedecida que estaba mi vagina, la abría con mis dedos para que la cámara grabara bien hasta el último detalle de mi vulva, coloqué mi clítoris en medio de las orejas y lo encendí, lo retiraba a momentos porque las descargas que daban las vibraciones de las orejitas eran fuertes y mi clítoris se estaba acostumbrando a esa potencia. Los otros vibradores que tengo son más bajos en velocidad, pero yo continuaba, sentía los pequeños golpeteos seguidos de esas orejitas de silicón a los lados de mi clítoris. Subí un poco la intensidad, y a ratos quitaba el vibrador para masajear mi clítoris y relajarlo un poco, estaba extremadamente hinchado y excitado.

Tuve un orgasmo rápido, continué masturbándome, a veces colocaba la nariz en mi clítoris y otras las orejas, cuando ya no pude, sudada y enrojecida, cerré las piernas y sonreí a la cámara, cada orgasmo que tenía era más intenso y lubricaba más y más mi vagina.

El director me sugirió continuar masturbándome, pero ahora hincada en la cama, mi clítoris me pedía más, así que acepté y tuve orgasmos continuos, pero había algo en mí que se sentía distinto, porque normalmente después de un orgasmo dejo descansar unos segundo mi clítoris para que se recupere de la satisfacción, pero esta vez me pedía más.

 Me lo propuse, con mis dedos masajeé mi clítoris, coloqué las orejitas a los lados y lo encendí, sentía las vibraciones y como mi vagina lubricaba cada vez más, tuve un orgasmo, pero acto seguido solo moví un poco las orejas para que me masturbaran en otros puntos y seguir disfrutando, tuve otro orgasmo seguido y aplique la misma técnica y se sentía diferente, como si tuviera una presión que empujaba hacia afuera, mis rodillas comenzaron a temblar, en eso sucedió, el orgasmo venía acompañado de una liberación excelente, sentí como salpiqué mis piernas y me sentía aliviada, estaba empapada, no pude resistir y me dio un ataque de risa, era algo nuevo para mí, pero se sintió bastante bien, así que fui por el segundo, la misma técnica y así logré dejar empapada la cama. ¡Lo disfruté! 

 Me despido, y espero que mi anécdota les sirva como cultura general y les caliente  la mañana. Recuerden mi correo [email protected], los adoro y las adoro. Nos leemos la próxima semana, sin falta.

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