Calenté camotes poblanos

06/12/2017 - 05:18
 

Mis chulos y mis chulas, hoy les escribo encantada y feliz porque el fin de semana estuve en una presentación en Puebla, fue fantástica, las niñas del bar son hermosas, de cuerpos súper bonitos, hay para todos los gustos. ¡Quedé fascinada!

Mi odisea comenzó desde el viernes, cuando llegué al aeropuerto y el vuelo llevaba un retraso de dos horas, así que tuve que esperar, vestida con mallas de tacto piel y botas para el frío, noté que los chicos se me quedaban viendo bastante, y es que aunque iba completamente tapada, noté que mis bubis se veían enormes, tenía una blusa de cuello redondo y aun así esos enormes melones salían a relucir. 

Por fin, después de mucho tiempo logramos llegar a Ciudad de México para irnos en coche a Puebla, les cuento que amo la carretera y todo lo que te encuentras en el camino.

 Al llegar, me bañé y depilé mi amiguita para que estuviera reluciente para el show. Me arreglé con un vestido escotado rosa que dejaba ver todo el costado de mis lolas, así  llegué al lugar, entré a un privado para poder cambiarme y había sillones súper cómodos y una luz tenue, todo para irme ambientando.

Me puse un bra rojo y una caperuza, una mini falda y tacones rojos, se llegó la hora del show, entré como siempre con la rola I Don´t Like The Drugs de Marilyn Manson.

La gente ya estaba ansiosa de que todo empezara y cuando menos me di cuenta, ya tenía al primer participante sobre la pista, le ordené que se acostara y me puse sobre él dejando mi cadera a la altura de su cara y empecé a vaciarme el chocolate para que él lo bebiera cerca de mi clítoris, le restregué todo mi cuerpo en la cara y él se veía feliz. Bajé a la altura de su pistola y empecé a menearme sobre su cuerpo, mis fans aplaudían y gritaban. Decidí subir a un chico más, me coloqué en cuatro y puse sobre mi trasero crema batida con una cereza hasta arriba, la participación consistía en que él se lo acabara todo. 

Me levanté y empecé a bailar cerca de las mesas, entonces tomé una cereza más, la metí en mi vagina para que tuviera un poco de mí y con mis dientes se la pasé justo en la boca a un chico del público, quien se la comió toda. Así terminé mi primera salida.

Fui a limpiarme para poder prepararme para la segunda salida. ¡El juego con dildos! Llegó la hora y empecé a darme placer frente a todos ellos, cuando fue el turno del primer afortunado la condición era que debía hacerlo con la boca, ¡meterme el dildo!,  al chico se le salía de la boca, pero se esforzaba con toda su mandíbula para seguir interactuando. Luego fue el turno de un espectador más y mejor bajé a cada mesa a recostarme en las piernas de los caballeros para que observaran muy de cerca cómo me introducía mi juguetito. 

Una vez que todos quedaron complacidos y pudieron tenerme tan cerca, le hice una seña al dj, quien pidió un aplauso para mí y ese fue el momento de despedirme, hice reverencia, obviamente, con mi trasero hacia el público. Los aplausos me demuestran que les gustó cada minuto, así que estaba feliz.

Mi cuerpo se relajó después de toda esa adrenalina. Espero que todos mis lectores tengan algún día la oportunidad de estar en uno de mis espectáculos, para que además de leerme, puedan disfrutarme en vivo. 

¡Les mando amor y más besos!

 
 
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